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viernes, 25 de abril de 2014

DISCOS / "GIRL", DE "PHARRELL WILLIAMS" La felicidad es un éxito caliente Tras el suceso de “Happy”, el músico editó su segundo álbum, “GIRL”, y se transformó en el disco más vendido en lo que va del año.

Desde la banda de sonido de Mi villano favorito 2 hasta el clip jocoso con el que Jorge Lanata cerró su primer programa de Periodismo para Todos. Y desde el experimento online de un video de 24 horas hasta cualquier radio en un taxi porteño.
Happy está en todos lados. El hit omnipresente de Pharrell Williams es la avanzada de GIRL, el segundo disco del moreno de Virginia que desde hace una década viene, desde las sombras, escribiendo y produciendo temas para otros (Madonna, por ejemplo). Ahora se decidió a pasar al frente. Y cómo.
Williams, con 41 años, le puso su voz a dos de los más grandes éxitos pop del año pasado. Primero con Get lucky, el retorno con gloria del dúo francés Daft Punk. Y después junto a Robin Thicke en Blurred lines.
Happy prolonga ese estado de gracia, aunque también pone la vara tan alta, al menos en la química de un hit global, que el resto de GIRL suena en comparación más modesto.
Su segundo disco (el primero, In my Mind, pasó inadvertido hace 8 años) es simpático y muy sexual, con pulso bailable constante, grandes invitados, producción puntillosa, más el terremoto de Happy. Pero ese sismo no tiene réplicas de alta intensidad. Y el retro constante y detallista de Williams suena como presente, pero cuesta pensarlo como futuro.
Tras el hit bestial al estilo del soul de Motown (donde el ritmo lo es casi todo y el coro asume sus vínculos con el gospel) se alinea nada más (nada menos) que un conjunto de buenas canciones, imitaciones logradas del Disco y el R&B de fines de los ‘70.
Así desfilan, sin llegar al potencial de Happy, un dueto con Justin Timberlake en el soul juguetón de Brand New, y otro con Miley Cyrus en el ritmo trepidante con toques country de Come Get It Bae. También una colaboración con Alicia Keys en el reggae romántico de Know Who You Are. Y la devolución de gentilezas de Daft Punk enGust of Wind.
Se nota que después de la fructífera colaboración con el dúo tecno en Get Lucky, Pharrell sigue enamorado de la guitarra de Nile Rodgers (el fundador de Chic) y sus típicos arreglos de cuerdas, porque se suceden los parecidos en todo GIRL. También está la sombra constante de Michael Jackson (en Marilyn Monroe, el tema inicial y segundo corte). Y Williams se convierte en un gran discípulo de Prince en el cierre funk de It Girl.
Siguiendo esos modelos, GIRL siempre es agradable. Pero casi nunca audaz, salvo enLost Queen, una canción entre el doo-woop y el reggae de 8 minutos, separada en dos secciones por un intermedio donde se oyen olas.
La falta de audacia para innovar, o el empeño en mirar al pasado, emparenta a Pharrell con el otro gran protagonista masculino del año pasado, Bruno Mars, con quien comparte influencias, obsesiones y antecedentes. El presente del pop mira con detenimiento al pasado, y así el pasado está cada vez más presente. Pero no ofrece muchas pistas sobre el futuro. fuente:clarin.com 

Por Guillermo Dos Santos Coelho