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lunes, 24 de junio de 2013

CINE / EL RODAJE DE "AMAPOLA" Eugenio Zanetti: “El mundo de la película tiene que ver con mi vida” Cordobés ganador de un Oscar por la dirección de arte de “Restauración”, Zanetti está rodando “Amapola”, su opera prima, en Victoria y el Tigre. Y confiesa que es una “mezcla de comedia y viaje en el tiempo”.

El Palacio Sans Souci está iluminado por el sol que se abrió paso entre las nubes después de la tormenta. Adentro, en el enorme salón, una leve humareda se percibe en los rayos de luz que entran por las ventanas. Todo está repleto de objetos en un cuidado desorden: máquinas de escribir, viejos libros, mesas de roble. El máximo responsable es Eugenio Zanetti, célebre director de arte argentino, ganador del Oscar, que ahora se carga por primera vez una película al hombro como director: se trata deAmapola, comedia romántica con algo de realismo mágico y algo de musical, que se está rodando por estos días en el Tigre.
“Es una película que no podría haber hecho en los Estados Unidos, así que vine a hacerla acá -cuenta Zanetti en un alto del rodaje-. Es muy personal, una mezcla de una comedia y un viaje en el tiempo. Una especie de fantasía sobre este país entre los años ‘60 y los ‘80, que fueron mi juventud. Ocurre en un día de verano en el ‘66 y en un día de invierno en el ‘82. No de casualidad el primero es el día del golpe de (Juan Carlos) Onganía, y el segundo es la declaración de la Guerra de Malvinas. Pero la película no es sobre eso, eso se ve en la televisión y en las reacciones de la gente, la película es sobre si uno puede modificar su destino”.
La protagonista (la estadounidense Camilla Belle) ve el futuro, no le gusta lo que ve, vuelve a ese día original del pasado y trata de cambiar todo para que el futuro no ocurra.
Esos años son significativos en tu vida...

Sí. Yo viví acá hasta el ‘66 y me fui a Europa, Afganistán, la India y todas esas cosas que se hacían después de que los Beatles fueron a India, y viví en Francia, en Italia, laburé en cine y teatro. Cuando me fui tenía 22 años, volví cerca de los 30 y me quedé acá hasta el ‘82. Laburé mucho, hice muchas cosas, me pasó de todo y en el ‘82 me fui a los Estados Unidos. Acá yo estaba haciendo Un espíritu burlón, de Noël Coward, y la bajaron porque transcurría en Inglaterra. Ya era como muy caótico todo.
¿Hay algo de autobiográfico en la película?

Sí, el mundo de la película tiene que ver con mi vida. Hasta los 20 años yo viví en un mundo casi de comedia musical. No en vano esta familia vive en una isla, que es como metafóricamente veo a este país, en este enorme mamotreto del siglo XIX (el Palacio Sans Souci, que en la ficción será el hotel Amapola) que han heredado de sus padres, que también me parece metafórico de este país, y donde la juventud y la sensualidad cumplen un rol muy importante. Y eso se corta porque hay toque de queda y se arma un gran despelote, y ese corte ocurrió en nuestras vidas. Se acabó lo que se daba. Se acabó una situación que si bien no era idílica en la realidad se podía vivir, comparada con lo que vino después, como antes de la caída, de la echada del paraíso. Y así funciona en la película.
¿Por qué decís que no podías haber hecho esta película en los Estados Unidos?

Es una película inclasificable para los estadounidenses, porque, ¿cómo la venden? Nosotros la hemos vendido como una comedia romántica, pero, en el fondo, yo no sé qué es la película. Porque lo cierto es que tampoco se parece a una película argentina convencional.
Tenés mucha experiencia en cine, pero es tu primera película como director. ¿Cómo está resultando la experiencia?

En teatro dirigí mucho y en cine trabajé como director de arte, simplemente junté las dos experiencias. A mí me parece increíblemente fácil, pero debo estar loco. Sabemos adónde vamos. Creo que los problemas surgen cuando el director no sabe lo que quiere. Yo, bien o mal, sé exactamente lo que quiero. Es difícil definir el tono de una película antes de que exista la película, entonces todo es tentativo. Yo mirando los dailies (las tomas de cada día) y armándola, veo que hay cosas que son desopilantes, incluso varias que yo no estaba seguro de que fueran tan graciosas. Es mucho más una comedia de lo que yo pensaba, lo cual me encanta.
Zanetti se dispone a retomar el rodaje. En la entrada del Palacio Sans Souci, los protagonistas, Camilla Belle y François Arnaud, caminan y parecen despedirse. Arnaud se aleja mientras una mucama lleva su valija. Zanetti grita “¡Corten!” y se dirige en inglés a Camilla, que lo mira con rostro perfecto y el vestido impecable: “Hermosa, deberías hacer cine”. Ella, sin falsa modestia, le contesta: “Algunos me lo han dicho”. Zanetti remata con un “Y lo harás, mi querida”. El paso de comedia, dicho en inglés y con entonación de musical, arranca las sonrisas de los técnicos y contribuye al ambiente glamoroso de esta película de ánimo hollywoodense, pero bien argentina. fuente:clarin.com