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domingo, 7 de abril de 2013

Exhuman el cuerpo de Neruda para precisar si fue asesinado POR ARACELI VICECONTE Las tareas comienzan hoy en Isla Negra. Los restos serán llevados mañana a Santiago.


Las olas rompen con estruendo en Isla Negra, los niños trepan las oscuras rocas, las parejas se acurrucan en la arena fría. Sobre un terraplén, frente al sol que se oculta en el Pacífico, descansan los restos de Pablo Neruda, junto a su casa que es museo y que visitan seguidores de todo el mundo.
Este fin de semana, la rutina de esta localidad situada a unos 110 kilómetros de Santiago se verá alterada por un hecho histórico y político: hoy, domingo, se comienza a excavar para exhumar, el lunes, los restos del Premio Nobel de Literatura. Luego, en Santiago, un equipo de veinte expertos chilenos y extranjeros examinará la osamenta para determinar, casi cuarenta años después de su deceso, si el gran poeta murió de cáncer o si fue asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet.
Neruda falleció el 23 de septiembre de 1973, en los turbulentos días posteriores al golpe de Estado que terminó con el gobierno de la Unidad Popular, del que el poeta había sido embajador en París. Los hechos de aquellas semanas trágicas, incluido el suicidio del presidente Salvador Allende y el asesinato del cantautor Víctor Jara, afectaron profundamente a Neruda, quien desde al menos un año antes sufría de un cáncer de próstata.
“Pero Pablo no murió de cáncer, lo mató el golpe”, declaró en numerosas entrevistas Matilde Urrutia, su tercera esposa, fallecida en 1985 y cuyos restos descansan junto a él en Isla Negra. No obstante, Urrutia nunca denunció ningún tipo de hecho delictivo relacionado a la muerte del poeta. Tampoco lo hizo (e incluso se opuso en un principio a la exhumación) la Fundación Pablo Neruda.
ólo una persona dudó de la historia oficial: el ex chofer y asistente del poeta, Manuel Araya, quien lo acompañó en sus últimos días. “A Neruda lo mató la Junta Militar”, repite este hombre de 66 años, que tenía 27 cuando asistía al poeta y que hoy está feliz de haber sido escuchado, entre otros, por el Partido Comunista de Chile (al que pertenecía Neruda) y por el sobrino del poeta, Rodolfo Reyes.
En mayo de 2011, Eduardo Contreras, abogado del PCCh, presentóuna querella por homicidio y asociación ilícita que quedó en manos del juez Mario Carroza, el mismo que actuó en otros casos emblemáticos, como la investigación de la muerte de Allende.
Araya jura: “Lo único que quiero antes de morir es que el mundo sepa la verdad”. Y su verdad es que el poeta recibió una inyección letal en el estómago que le provocó el paro cardíaco en la Clínica Santa María, en Santiago, donde estaba internado desde el 19 de septiembre de 1973. De ser cierta la versión, Neruda no sería la única víctima de la dictadura fallecida en circunstancias sospechosas en un sanatorio. También en la Clínica Santa María (según un peritaje de 2006), en 1982se envenenó al ex presidente Eduardo Frei Montalva, haciendo pasar su muerte por una complicación post-operatoria.
fuente:clarin.com