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viernes, 4 de enero de 2013

“Soy todos los sonidos de mis predecesores” El excepcional acordeonista se presenta con su trío todos los viernes y sábados de enero en el Café Vinilo.


 Por Patrico Féminis
Viaja, Raúl Barboza, desde las memorias y anhelos a sus 74 años, a las imágenes que reaparecen para el sublime decidor del acordeón cromático: el de las voces guaraníes en su voz, también de origen guaraní, idioma que ahora estudia en París. Para volver a compartir ese diálogo interior, Barboza preparó un nuevo ciclo, los viernes y sábados de enero a las 22 hs. en Café Vinilo (Gorriti 3780), junto a su trío: Sergio “Nardo” González (guitarra) e Iván “Roy” Valenzuela (contrabajo).
Será un cálido mapeo por temas suyos de antaño, reflotados rumbo a una nueva grabación, previa a su regreso el 25 de febrero a Francia. En un bar del Paseo de La Plaza, Barboza evoca esos sentires, él de pantalón blanco y camisa lila, a tono con las flores. “Yo escucho un bocinazo, o el canto de un pájaro, y hallo a través de mi acordeón una respiración, un silencio, una síncopa, una nota sostenida. Todo lo incorporo para tocar”.
La búsqueda es inagotable: antes de rumbear para Francia en el 87, había grabado treinta discos y, al volver, supo reverdecer su refinación chamamecera en las nuevas generaciones, con obras que aún son escuela. “Yo soy todos los sonidos de mis predecesores. Y al criarme en Buenos Aires tuve la posibilidad de escuchar a Ella Fitzgerald, Hugo Díaz, Piazzolla, Tom Jobim, Luiz Gonzaga”.
En eso suena el celular. “¡Qué hacés, Chaqueño Palavecino!”. Y ambos se abren en cálidas palabras. “Yo también te digo lo mismo: que Dios te dé salud, eso es todo”. Se conocieron en la presentación de la edición 2013 del Festival de Cosquín 2013: Barboza irá el 21 de enero, a dúo con el Chango Spasiuk.
Pero ahora es otro tiempo: el del largo ciclo en Café Vinilo, donde reversionará al Cuarteto Santa Ana, hará la polca Lágrimas , de Francisco Casis, y su propio rasguido doble El sueño del duende , entre otras. “Me di cuenta de que no hay enormes diferencias entre obras que tocaba antes y las de ahora”, dice. “Pienso en mi Ensayo N° 1 , lo primero que escribí. ¿Por qué no volver a tocarlo? O en Imagen y sonido , más afín con la música clásica”. Tararea este vals y se queda pensando: “Podría iniciar el show con un tango, o improvisar una chacarera, una milonga: dejar más libre mi espíritu”.
También tocará un par de temas solo con su acordeón, y los que compuso para las películas El décimo infierno (de Mempo Giardinelli) y La Guayaba , de Maximiliano González, que se estrenará este año. “A esa música la inventé mientras imaginaba cosas”.
¿Qué veía Barboza? A la protagonista, Florencia, de los 17 años, quien en Misiones es arrojada en un cabaret de ruta. “Cierro los ojos y la veo. Ya me olvidé de esa música, pero cuando la toque va a salir el mismo espíritu. Yo soy un inventor: nunca toco un tema igual y Roy y Nardo lo saben”. También saben que Barboza ve el dolor del mundo sin tamices: “El chamamé es nostalgiosamente alegre, pero yo no estoy totalmente alegre cuando veo tanto dolor o angustia, y también reflejo eso. Yo busco en cada melodía expresar los sentimientos de las personas”. fuente:clarin.com