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miércoles, 24 de mayo de 2017

FESTIVAL DE CANNES Ricardo Darín y el desafío de componer un presidente imaginario un poco parecido a todos Ricardo Darin es, hace rato, el artista argentino mejor cotizado, que trabaja en cine y teatro sólo si el proyecto lo entusiasma, y ahora es la figura central de "La cordillera", de Santiago Mitre, que este miércoles se proyectó en Una cierta mirada en Cannes, donde interpreta a Hernán Blanco, un presidente argentino de ficción que vive una difícil encrucijada entre una reunión cumbre latinoamericana y la sorpresiva crisis de su hija.

Ricardo Darin es, hace rato, el artista argentino mejor cotizado, que trabaja en cine y teatro sólo si el proyecto lo entusiasma, y ahora es la figura central de "La cordillera", de Santiago Mitre, que hoy se proyectó en Una cierta mirada en Cannes, donde interpreta a Hernán Blanco, un presidente argentino de ficción que vive una difícil encrucijada entre una reunión cumbre latinoamericana y la sorpresiva crisis de su hija.

Protagonista de clásicos argentinos como "Nueve Reinas" y "El aura", "Luna de Avellaneda", "El hijo de la novia" y "Carancho", y en teatro ahora de "Escenas de la vida conyugal", Darin se caracteriza por su extraordinario profesionalismo y cada vez que es llamado para un proyecto es porque los directores y productores.saben que su presencia en garantía de un desempeño sólido que es aplaudido y genera buena taquilla.

Poco antes del primer pase aquí para la prensa acreditada, y en diálogo con Télam, Darin explicó el por qué de tanta inquietud frente a una historia que lo apasionó desde que el guión llegó a sus manos, escrito por el mismo director y Mariano Llinás, y que aquí fue recibida con una cálido aplauso y el entusiasmo de una platea siempre exigente, habituada a descubrir en 13 días lo mejor de lo nuevo del cine.mundial.

Telam: Hizo un montón de papeles muy diferentes pero nunca un presidente... ¿Alguna vez pensó que podían ofrecerte algo así?
Ricardo Darin
: No, nunca. En otras oportunidades me ofrecieron personajes históricos, que existieron, y siempre me negué porque no me interesa la posibilidad de emular o copiar a alguien. No me gusta para nada. Fueron cuatro o cinco veces y siempre respondí igual. Esta vez la propuesta era construir un presidente de ficción y tuvimos cuidado de que no se pareciera específicamente a ninguno, que tuviese su propia identidad para meterlo en un contexto de presión extrema.

T: Eso puede hacerlo parecido a todos...
RD: Cada uno tendrá libertad para interpretarlo a su manera, de decir que es parecido a fulano o mengano por haber dicho algo, por cómo se mueve o vaya a saber por qué. Eso es parte de la libertad de cada uno, pero no era esa la intención sino saber qué pasa con estos tipos lidiando con la responsabilidad y el compromiso de tener que decidir por y para millones de personas y al mismo tiempo hacerlo con su propia vida, que es algo que como ciudadanos no tenemos en cuenta. Difícilmente podamos evaluar una gestión, pensando que el tipo pudo tener 40 grados de fiebre cuando se mandó esa cagada o no, o que venía peleando con su ex mujer... Es como si nosotros lo tuviésemos borrado para el análisis.

T: ¿Cree que es difícil ser presidente?
RD: Si, y mucho. Tiene que ser difícil. Tenés que ejercer el poder, aceptar o no algo, orientar a un equipo de trabajo, ir en una dirección determinada. Hay veces que tienen que recurrir a una frialdad muy grande porque si se dejan llevar por lo emocional, no podrían tomar decisión alguna. Si dirigir una película es muy difícil, que un montón de gente te esté preguntando de qué color es la pared, cómo es la peluca, si rubia o... imaginate un presidente.

T: Como actor salir a un escenario e interpretar también implica una toma de decisión...
RD: Lo que siempre hay es un vértigo, y ellos lo tienen. Cada uno tiene desarrollada su capacidad de seducción, de manejarse con algún tipo de hipnosis. Algunos son demasiado básicos, otros más hábiles, a algunos se les notan los piolines, a unos les cuesta más, a otros menos. "Me gusta como dice las cosas este tipo porque las dice desde el estómago" dice la gente, y a lo mejor eso que dice es el resultado de un equipo de trabajo. Nosotros tuvimos casos históricos... te acordás todo lo que decían de (Carlos Saul) Menem: que era un "chanta", sin embargo agregaban "...¡pero qué bien la hace!" o "¡cómo se la mandó a guardar!. Y esto se traslada a todas las idiosincracias... Los tipos estudian a sus sociedades, al ciudadano al que se tienen que dirigir y casi siempre lo estafan.

T: Y ¿cómo es este Hernán Blanco que interpreta, este "hombre común" que fue su slogan de campaña?
RD: Acá estamos ante el caso de un tipo que por lo que cuenta la historia, hace muy poco tiempo que está en el poder, no tiene un gran partido detrás, una espalda política grande, está cuestionado por varios periodistas pero especialmente por uno, y supongo yo, que está en ese proceso típico de construcción de poder, y estas cosas ya ocurren y van a ocurrir más. Hay un descrédito por el sistema político universal, la gente está asqueada de la política tradicional, y prefiere tirarse a la pileta a ciegas, sin saber de quién se trata ese personaje con tal de que sea diferente a lo anterior, ni las consecuencias... Es una cosa rarísima, y pasa en todos lados.

T: ¿Qué tan difícil fue construir este personaje?
RD: Una de las cosas que me gustó es que si bien el relato especula en eso de la construcción de su pasado, con eso del hombre común, no se trata de un hombre común. Hombre común es el que no tiene acceso a cosas que van más allá de su propia vida, de sus decisiones cotidianas. Yo estoy acostumbrado a personajes que son tipos comunes en situaciones extraordinarias. Este es un personaje que no es común sino el presidente de un país, en una situación en la que tiene que lidiar con otros tábanos, en una situación de tensión, en la que aparentemente la "hermandad latinoamericana" es el paraguas que cubre la cumbre pero... cada uno está jugando su propio partido, además de obstáculos internos y, como si eso fuese poco, aparece la historia con su hija.

T: La película comienza de una forma, sigue de otra y deja la sensación que lo que se oculta es mucho peor de los que se ve...
RD: Me gustan los vaivenes que tiene la historia. La película va mutando, también tiene realismo mágico, varios géneros que confluyen. Al principio no lo veía con tanta claridad. Santiago me dijo que era una historia que empieza de una forma y después muta. Me gustó todo el guión, y cómo presenta a los personajes me parece maravilloso, es espectacular, nunca a rajacincha, como que los engancha en una situación más torcida, mas desarmada. Si bien la película no es absolutamente coral, tiene muchos personajes. Todos ingresan a jugar y juegan. Creo que va a dar que hablar.

T: Y en esa polémica aparecerá la política real...
RD: Va a ser imposible que la gente no busque paralelismos. Tiene en su genética algo polémico. Si vos querés, uno puede encontrar una disconformidad con el sistema político. Mitre en "El estudiante" fue a la génesis, después pasó a lo social con "La patota" y ahora va por más, y por eso ya tengo ganas de ver su próxima película, adónde va su cabeza, porque es un tipo que todo el tiempo está pensando. Además tiene una forma muy amistosa en el trabajo, fue un placer trabajar con él, todo el mundo lo pasa bomba, es bastante cabezón pero todo el mundo lo escucha porque le da la oportunidad a todos de expresarse. Me pareció muy democrático.

T: Las redes y los medios ayudan a que en política haya una mayor exposicion de vidas personales pero no de análisis político real.
RD: Ahi tenes el caso fresco del nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, donde todo el mundo parece preocupado por la diferencia de edad con su esposa mayor que él, y no por el peso político que ella tiene al haber sido de alguna forma su formadora. La gente tiene un gran descontento con la política, y estamos siendo testigos y protagonistas de un momento bisagra. Un amigo mio siempre dice que para él el problema de la política es cuando se convirtió en un oficio, dejó de ser una vocación para el bien común, y pasó a ser un oficio, y por eso estamos frenados, y nos quedamos afuera. Ganó Trump... ¿y quién pensaba que iba a ganar Trump?

fuente. telam.com.ar 

Por Claudio D. Minghetti