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lunes, 3 de abril de 2017

NOVEDADES DISCOGRÁFICAS Interesantes novedades de Los Pérez García y de los rosarinos de Patagonia Revelde La canción rockera argentina gana espacio y tradición en el nuevo disco de Los Pérez García, mientras que los rosarinos de Patagonia Revelde alumbran su quinto disco en el que cruzan el rock con el folclórico y el aliento tribunero rioplatense.

LOS PÉREZ GARCÍA-"MÁS FUERTE, MÁS ALTO, MÁS LEJOS"

 Sexto disco de esta banda que se ha asentado en la búsqueda de la canción desde sonidos rockeros, mezclados con el country y el blues campesino, y lo hace honrando la tradición argentina sumándose a un grupo que integran Estelares, Ella es tan Cargosa, Tipitos y Superlasciva, consiguiendo grandes resultados.

La banda esta integrada por Beto Olguín en voz y guitarra, Fede Esquivel en guitarra y coros, Mingo Catanzari en bajo, Julio Medina en teclado y coros, Pablo Tofanari en batería y Tatú en percusión y en esta ocasión contaron con la producción de Emiliano Brancciari, líder y vocalista de No te va Gustar.

El disco abre con "San Patricio" con un comienzo épico, bien de cancha, airecitos irlandeses, la canción adquiere aires de rock español, con un estribillo pegadizo bien de cancha, con una letra optimista que invita no dejarse vencer por los contratiempos.

"Más fuerte, más alto, más lejos" arranca a piano y se va convirtiendo en un medio tempo bien cancionero, mantiene esa línea lírica optimista y tiene muy buenos arreglos de guitarra. Después de hora mantiene desde una acústica el camino de la canción rockera medio tempo dentro del estilo americana que cruza el rock, con el country y el folk, mientras un Hammond embellece la canción.

"Bienvenida de soltero" es más rockerita y festeja la flamante soltería del protagonista, luego de una noche de rock and roll, con coros bien hiteros, bien radiable, con un pequeño fragmento de reggae.

Una percusión caribeña abre "Buenos Aires gris" hasta que preciosos acordes de una guitarra slide le dan apertura a una balada bien rockera, acompañada por el piano, en la que Brancciari se suma en la voz, hasta la llegada de un bandoneón, bien rockero, detalles que convierten a esta en una de las mejores canciones del disco, que se cierra con un emocionante estribillo.

"Los años que vivimos en peligro" tiene un comienzo a lo Tom Petty, bien americano, con buena conducción de las guitarras, con una letra que recuerda los tiempos difíciles desde la mirada de un superviviente, de crisis hiperinflacionarias, hambre y represión. "Postales" tiene un formato más Beatles con un piano que no evita una mayor crudeza instrumental para una canción que cuenta polaroids de la dura vida en las grandes metrópolis de la Argentina.

"Viejo Lobo" es puro rock para una canción que homenajea en su letra al rock argentino y a sus grandes canciones, también a los músicos y al publico, con un sostén musical que nuevamente remite a Tom Petty, muy bien arreglada por los coros, los teclados y las guitarras. La sigue "Con mi genio" en tempo rockero, con interesantes punteos de guitarra y logrados estribillo. En "Peros de la calle" la banda gira hacia un rock con un buen riff y la letra cuenta sobre la vida de dos amantes durante la noche por el camino de los excesos.

El disco se cierra con "Vecinos" que incursiona de nuevo en el genero de la canción rock argentina, con un correcto ADN, bien lograda, con otro gran trabajo de las guitarras, y con la simplicidad de haber hecho lo correcto y con buen gusto.

PATAGONIA REVELDE-“BAJO EL ARBOL DE LA VERDAD”

Quinto disco de esta banda rosarina que mezcla el rock, con elementos telúricos, rioplatenses en una línea que los acerca a los primeros Piojos, La Vela Puerca y No te va a gustar, con una lírica bien folclórica que lo diferencia de sus contemporáneos.

La banda esta formada por Franz Funes en voz y guitarra, Tobías Arribillaga en guitarra y coros, Lisandro Bressi en batería y Nahuel Boglione Martínez en bajo, y en esta ocasión la banda conto el aporte del experimentado Fabián Gallardo en teclados.

El disco abre bien arriba con “Va a pasar” con mucho ritmo y velocidad, buenos arreglos de los bronces, rastro rioplatenses en una canción bien rockera que recuerda los primeros Piojos y a momentos de No te va gustar, con un gran cierre de la guitarra con un buen solo. “Buena suerte” mantiene esa línea bien rockera, optimista, con un riff crujiente ayudado por los bronces, que despliegan un gran trabajo sobre la canción, abriendo la paleta de colores que los rosarinos pueden aprovechar en sus melodías.
En “El Brote” con el rasguido con slide de una guitarra, la banda mete sus influencias folclóricas que se reafirman con el denso riff de la eléctrica, mientras Funes cuenta una historia del campo profundo, eligiendo viñetas rurales para ilustrar una canción que tiene mucho de José Larralde y Atahualpa Yupanqui pero también de Neil Young por su crudeza eléctrica.

En sus letras, la banda aporta una interesante mirada social desde los ojos de un rosarino, alejado de la locura porteña, aunque viva en la segunda ciudad más poblada de la Argentina, pero en su lirica se mete la belleza del Paraná, las asperezas del Gran Rosario, el enorme dolor y la desolación que deja la inundación cuando baja el agua, el campo, los agroquímicos y su efecto nefasto. “Romper la calma” y “La Respuesta” eligen un camino más rockero, firme y que invita al salto, al baile y al pogo.

“El más allá” tiene desde los cruces de las guitarras un aporte más dramático, mientras Funes busca en los estribillos una épica de paz, pan y trabajo, lucha obrera muy emparentada con los grandes letristas del folclore argentino. Todo en formato rockero. “Solo” abre con guitarras a mitad de camino entre el ska y el reggae, con los bronces ayudando a la canción, con un estribillo apto para los grandes estadios y para movilizar al publico. La línea rioplatense y arengadora vuelve en “El impulso” y en “Mejor me voy”, mientras que en “Otra vez” gana el cruce del rock con el folclore desde un gran trabajo del bajo y la batería con un interesante groove a los que se suman los bronces arreglando la canción. La voz de Funes gana en comodidad, en seguridad y el tema va a in crescendo hasta el estribillo.

EL folclore tiene todo su espacio en la “Zamba Revelde” con violines y criollas, mientras la voz de Funes se vuelve lamento en un valle, en la estepa patagónica, con cada frase afirmado por el golpe de un bombo criollo, hasta que luego del estribillo ingresan las violas podridas cruzándose con un violín en un duelo que permite a la canción ganar en emotividad. fuente: telam.com.ar