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lunes, 8 de agosto de 2016

Distinguieron a Martha Argerich como "Embajadora del arte y la paz" POR EL VALOR DE SU TRAYECTORIA MUSICAL, EL COLEGIO DE ESCRIBANOS DE CAPITAL FEDERAL DISTINGUIÓ ESTE SÁBADO CON EL "PREMIO AL EMBAJADOR DEL ARTE Y DE LA PAZ" A LA PIANISTA ARGENTINA, MARTHA ARGERICH.

La pianista argentina Martha Argerich fue distinguida este sábado con el "Premio al embajador del arte y de la paz", entregado por el Colegio de Escribanos de la Capital Federal, por el valor de su trayectoria musical, incluso, más allá de los horizontes primarios del arte.

Argerich, de 75 años, se encuentra en Buenos Aires como parte del "Festival Barenboim de Música y Reflexión", organizado en el Teatro Colón por su amigo Daniel Barenboim, también pianista y director orquestal.

"Es un honor recibir este premio, que me entregan en mi país, en mi ciudad, lo que le asigna un valor especial", afirmó Argerich.

"No sólo le entregamos un premio por sus trinos, octavas y fraseos sino por su compromiso en la lucha por la paz, que realiza en un ambiente que donde la ayuda no es lo más frecuente", fundamentó el escribano Horacio Gigli, presidente de la Comisión de Cultura del Colegio y a la vez pianista.
En el prólogo de la ceremonia, Leonardo López Linares cantó "El árbol del olvido", de Alberto Ginastera; el aria de Fígaro de "El Barbero de Sevilla", de Gioacchino Rossini; y la zarzuela "Ay mi morena", de Federico Moreno Torroba.

Argerich nació en Buenos Aires el 5 de junio de 1941 y tuvo a su madre como primera maestra de música. A los cuatro años ofreció su primer recital público y a los siete ya dominaba obras como el concierto para piano de Mozart Nro. 20, la sinfonía Nro. 1 de Beethoven y una suite de Bach.

En 1955, el presidente Juan Perón envió a su padre como agregado económico en la embajada de Viena con el objetivo de asegurarle a Argerich la mejor educación musical.

"Perón nos recibió a mi mamá y a mí y me preguntó: '¿A dónde querés ir, ñatita'?. Y yo quería ir a Viena, para estudiar con Friedrich Gulda. A él le gustó que no quisiera ir a Estados Unidos. Lo más cómico fue que mi mamá, para congraciarse, le dijo que a mí me encantaría tocar un concierto en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). Y parece que debo haber puesto una cara bastante reveladora porque Perón le empezó a seguir la corriente a mamá, diciéndole `por supuesto señora, vamos a organizarlo`, mientras me guiñaba un ojo y, por debajo de la mesa, me hacía con un dedo que no", recordó hace tiempo la propia Argerich.

Y prosiguió: "Perón se dio cuenta de que yo quería. Fantástico, ¿no? Y le dio un trabajo a mi papá. Lo nombró agregado económico en Viena. Y a mamá le dijo que le parecía que ella también era muy inteligente, emprendedora y capaz y le consiguió otro puesto en la embajada".

Así fue que Argerich comenzó a estudiar con el maestro austríaco Gulda, su mentor. Y más tarde, en Ginebra, continuó sus estudios con Madeleine Lipatti y Nikita Magaloff. En Buenos Aires, Vicente Scaramuzza los había precedido en la misma tarea de contener el espíritu rebelde la alumna.

"Era realmente una niña prodigio. Pero también era inconstante y por ello poco confiable. Hoy es temida porque muchas veces cancela. Es salvaje, loca, no es fácil de tratar y es siempre un factor de riesgo. Es prodigiosa", afirmó Gulda en su autobiografía.

En 1957 ganó el Premio Busoni de Bolzano y el concurso de Ginebra; en 1965 se adueñó del premio Chopin de Varsovia. Tenía 24 años y era una pianista consumada. Además, su figura y su gestualidad seducían a la presa, que la consideraban tan atractiva como actriz de la `nouvelle vague` por sus espectaculares minifaldas y su pose con el cigarrillo.

A principios de los años 80, Argerich decidió no hacer más presentaciones como solista y así lo cumplió hasta marzo de 2000 cuando tuvo una triunfal aparición en el Carnegie Hall de Nueva York.

Su vida personal también fue tumultuosa. Contrajo matrimonio en tres oportunidades: la primera con el compositor chino Robert Chen, padre de su hija mayor, Lyda. Desde 1969 a 1973 estuvo casada con el director de orquesta suizo Charles Dutoit, con quien tuvo a su segunda hija, Annie. Su tercer marido fue el pianista estadounidense Stephen Kovacevich, padre de su tercera hija, Stephanie. fuente: telam.com.ar