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domingo, 13 de abril de 2014

Valses y marchas por la paz A 100 años de la Primera Guerra, el último Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena fue confiado al músico y activista "Daniel Barenboim". Se acaba de editar en dos CDs.

El último concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, que Sony acaba de editar en dos CDs, no podía ser igual que cualquier otro. En el centenario de la Gran Guerra, detonada el 28 de julio de 1914 con el intento austro-húngaro de invadir el Reino de Serbia tras el asesinato del archiduque Francisco en Sarajevo, el concierto 2014 fue confiado no sólo a una gran estrella de la dirección orquestal, como ocurre todos los años, sino además a un cruzado en pro del entendimiento humano y en contra de los prejuicios raciales y de todo tipo: Daniel Barenboim. No es la primera vez que el músico argentino dirige el Concierto de año nuevo; ya lo había hecho en 2009.
Los conciertos de año nuevo en Viena ( Neujahrskonzert ) tienen una larga tradición. Fueron inaugurados en el período más oscuro de Austria, un año después del Anschluss(la anexión por la Alemania nazi de 1938), bajo la dirección de Clemens Krauss. El concierto volvió a realizarse en 1941, ya con el nombre de Neujahrskonzert . Tras el fin de la Segunda Guerra y la caída del nazismo los conciertos se siguieron llevando a cabo, aunque ya no bajo la dirección del proscripto Clemens Krauss, sino de Josef Krips primero y luego -por casi 25 años- por el concertino de la Orquesta de Viena, Willi Boskovsky, siempre en la espléndida Sala Dorada principal del Musikverein y con el tono festivo proporcionado por los valses y las polcas de la dinastía Strauss.
Lorin Maazel los dirigió entre 1980 y 1986, mientras estuvo al frente de la Opera de Viena, y en 1987 la Orquesta confirió el honor a Herbert von Karajan. Desde entonces se elige un director invitado cada año (además de Barenboim, Karajan y Maazel, la distinción ha recaído en Abbado, Carlos Kleiber, Harnoncourt y, entre otros, Zubin Mehta, quien volverá a dirigir el de 2015).
El programa de 2014 en cierta forma fue “personalizado”, ya que comenzó porHelenen-Quadrille de Eduard Strauss (el miembro más joven de la dinastía), una pieza escrita sobre melodías de La bella Helena de Jacques Offenbach, en homenaje a la esposa de Barenboim, la pianista Elena Barishkova. Y la deliciosa Marcha egipcia de Johann Strauss II fue también un tributo al intento de Barenboim por aproximar Oriente y Occidente, cristalizado en su utópica y fabulosa orquesta juvenil árabe-israelí.
Como un oportuno desvío por el 150 aniversario del autor, se incluyó por primera vez en un Neujahrskonzert el Claro de luna de Capriccio de Richard Strauss , para terminar religiosamente con la Marcha Radetzky y El Danubio azul, el más popular de los valses vienenses, escrito pocos días después de la derrota militar de Austría-Hungría en la batalla de Sadowa, cuando Prusia puso fin a las pretensiones hegemónicas de los Habsburgo en el mundo de habla alemana.
Es que, como escribe en el cuadernillo Clemens Hellsberg, primer violín y presidente de la Orquesta, se trata de revivir todos los años “los buenos viejos tiempos que de hecho nunca existieron fuera del mágico mundo de esa música.” fuente:clarin.com 

Por Federico Monjeau