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sábado, 7 de diciembre de 2013

SHOW Un poderoso Adrián Belew impactó en la noche porteña El guitarrista, cantante y compositor estadounidense Adrian Belew ofreció, en el teatro Opera, un impresionante recital que combinó la esencia de una de las etapas más poderosas de King Crimson con la renovada estética de un artista prolífico, versátil, dueño de un estilo propio.

Antes de las 21, cuando el público todavía estaba ocupando los pocos asientos libres del teatro, Belew apareció con su guitarra, una gorra y su imborrable sonrisa para ofrecer la primera sorpresa de la noche: “Matte Kudasai”, esa bella pieza del álbum “Discipline” (1981), del legendario grupo King Crimson.

Luego de abrir con ese clásico, que fue interpretado con la sutileza en los acordes que lo caracterizan y una voz que se mantiene intacta en el tiempo, Belew presentó el poderoso “b”, cuarto tema de su disco instrumental “e” (2009), que permitió escuchar la fuerza sus acompañantes, Julie Slick en bajo y Tobias Ralph en batería, dos talentosos músicos jóvenes.

En esa pieza instrumental, Belew hace lo que más le gusta: jugar con su guitarra Parker Fly, diseñada exclusivamente para él, combinando equilibradamente la precisión rítmica con elementos caóticos que dejan azorado al oyente. Después, con el clima encendido, el trío iluminó con una moderna versión de otro clásico de Crimson: “Frame by Frame”.

Después, el poder y la velocidad volvieron de la mano de “Writing on the Wall”, donde se pudo disfrutar de un solo lleno de matices, y enseguida un clásico de su prolífica etapa solista, el genial “Young Lions”, del disco homónimo de 1990, grabado en una gira con David Bowie.

Ya cuando la noche estaba muy arriba, se produjo un silencio de unos segundos para luego movilizar a todo el público con los primeros acordes de un clásico: “Dinosaur”, esa impresionante canción del álbum “THRAK” de King Crimson, grabado en vivo en Buenos Aires en 1994.

Una de las mejores performances del baterista y la bajista llegó con “Beat Box Guitar”, donde Belew llevó la guitarra a sus límites expresivos, abarcando texturas y sonoridades, jugando, y transformando al instrumento en, justamente, una caja musical donde se pueden escuchar, por ejemplo, el mar, las gaviotas y las ballenas.

Luego llegó el frenetismo de “Neurotica”, esa intensa canción del álbum “Beat” de King Crimson, grabado en 1982, íntegramente relacionado con los escritores de la Generación Beat. También “Futurevision”, un tema bien rockero que transmite el optimismo de este creador incansable, y las piezas “e” y “Drive”, complejas en su estructura, circulares, fuera de serie.

El final explotó con “Three of a Perfect Pair”, poderosa canción del álbum homónimo de King Crimson publicado en 1984, que hizo arrimarse el público al escenario, entre aplausos y ovaciones, pidiendo a gritos un tema más.

Y ese tema llegó, y fue nada menos que “Thela hun ginjeet”, un espectacular clásico de Crimson que sacudió al público, cerrando una noche que tuvo toda la fuerza de un artista dedicado, multifacético, eternamente joven.

Belew, que se sumó a la locura creativa de Frank Zappa, fue parte de la estética conceptual de David Bowie, experimentó con los Talking Heads, fue protagonista de una etapa brillante de King Crimson y concibió más de 20 discos como solista, demostró una vez más que la mejor música se reinventa día a día. fuente: telam.com.ar