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lunes, 8 de julio de 2013

Agapornis: Del rugby y la facu... a la movida tropical La banda platense, creada hace dos años por un grupo de rugbiers para musicalizar una fiesta, se convirtió en un boom. Ya va por su segundo disco, es furor en YouTube y blanco de muchas críticas.

La Plata, ciudad universitaria, punto de partida para algunas de las bandas más importantes del rock local de las últimas tres décadas (y un poco más también). Un repaso caprichoso deja nombres como Redonditos de Ricota, Virus, Peligrosos Gorriones, Guasones, El mató a un policía motorizado. Mientras el semillero rockero sigue encendido con ejemplos que hoy hacen ruido en el under, en paralelo, la urbe diagonal también es testigo de un boom actual: la “cumbia pop”, “cumbia canchera” o, directamente, la “cumbia concheta”, según quién defina las versiones tropicales de éxitos del rock & pop en manos de grupos como Los Totora, Los Cachetes de Monet, Sin Ensayo, Arándanos... Aunque toquen casi todos los fines de semana con entradas agotadas y teniendo en cuenta que los pioneros en esto de la reversión bailable son los inoxidables Los del Fuego, ninguna de estas bandas tiene la exposición (ni contrato discográfico con un sello grande, tipo Sony Music) que lograron sus coterráneos Agapornis.
Lo que empezó en 2011 como una joda de un grupo rugbier para musicalizar las fiestas del La Plata Rugby Club o algún tercer tiempo, cosechó hasta el momento: más de 6 millones de vistas en YouTube, un Disco de Oro (vendieron más de 20 mil copias de su primera placa, Volando con ritmo, en 2012, hecho con versiones de Soda Stereo, Shakira, Adele y otros), fanáticos y detractores por todo el país, la chance de sonar enAnimales sueltos (para hacer bailar, sentados, a Osvaldo Laport, su mujer Viviana Sáez, Anamá Ferreyra, Coco Sily...), cantar junto a Natalia Oreiro en la tira Solamente vos, o ser blanco de tweets furiosos del cumbiero estrella Pablo Lescano (ver En la mira de...). Y esto, por ahora, parece que no va a parar. Tras un cambio de cantante y guitarrista (Belén Condomí Alcorta y Gonzalo Mendes, que son novios, abandonaron el grupo para darle prioridad a sus carreras universitarias), editaron un segundo disco, titulado con el mismo espíritu de viento a favor que están teniendo: Sigue y sigue, otro compilado de versiones que va de Luis Alberto Spinetta a Natalie Imbruglia, con paradas en Axel, Abel Pintos y No Doubt.
“Me da acidez el café”, es lo primero que dice Melina Lezcano con el grabador encendido. A diferencia de la belleza lánguida de la morocha Condomí Alcorta, la nueva cara de Agapornis (llegó tras un casting) es modelo y lo más parecido a una Barbie que se vio alguna vez cantando cumbia: enormes ojos celestes, tez blanquísima y curvas con el fuego necesario para ratonear a un boliche entero. “Está prendido el grabador, chicos. Ojo con lo que dicen”, contrapone Juan Pérsico, a cargo del octopad (batería y percusión). Los ocho Agapornis sentados alrededor de una mesa enorme (completados por Juan Martín Garriga Lacaze, voz y guitarra; Juan Cruz Costabel, teclados; Agustín Cairo, güiro; Leandro Zingale, bajo; Santiago Etchart, timbales; Joaquín Irigoyen, el nuevo guitarrista), se reprimen unos a otros los chistes que digan o lo que pueda llegar a ser polémico. Dice Garriga Lacaze: “Salir a hablar fue complicado, porque uno no sabe cómo se toman las cosas que dice, se nos puede mal entender. Es muy difícil para nosotros andar cuidándonos de todo esto y es muy difícil convencer a todos”.
Corbata roja sobre camisa blanca. El uniforme de los Agapornis dista mucho de la ropa deportiva con la que se lookea gran parte de los cumbieros, pero aunque no es la única diferencia (“No nos identificamos con otras bandas ni nos vemos parecidos a otros”), también existen varios “Agapornis truchos” y están subidos al típico rally de fechas. En lo que va de 2013 ya tocaron más de sesenta veces (el fin de semana pasado, en Bariloche; el anterior, en Bahía Blanca) y ya tienen la agenda llena de acá a febrero de 2014. “Antes de llegar a Sony, ya teníamos un público numeroso y una página de Facebook que explotaba. Se nos estaba yendo de las manos, necesitábamos ponerle una estructura, pero sin perder nuestra esencia, que es que las cosas se vayan haciendo solas, acomodándonos a lo que se nos va dando, sin especular. Ellos están acostumbrados a trabajar con artistas dedicados a esto, cierran contratos por disco, que implica cierta cantidad de shows para presentarlo... Lo nuestro es distinto, una excepción a lo que es un contrato normal dentro de la compañía. Se adaptaron a nosotros”, comenta Garriga Lacaze.
¿Se imaginan viviendo de la música?


Zingale: No, no creo... Aunque no estaría mal (se ríe). Hoy en día no lo vemos, pero porque no creemos nada de lo que nos está pasando. No me imagino tocando hasta los 50 años. Puede ser que pase, pero me imagino más como arquitecto que como músico. Estoy cerca de recibirme.
Pérsico : Todos estudiamos... Ingeniería o Cine, Periodismo, Medicina, Arquitectura, Ingeniería informática, Administración de empresas, Organización de eventos... Antes de esto, todos estábamos re avanzados en nuestras carreras y ahora las seguimos, pero cursando mucho menos. Los viajes y los ensayos requieren mucho tiempo, le tuvimos que dar más lugar a la banda. Pero no dejamos de ir a la facultad, no abandonamos nuestras carreras.
¿Para cuando un tema propio?


Pérsico: Tenemos ganas de hacerlo, pero cuando nos salga. Por ahora no nos quita el sueño ni lo vemos necesario. Hoy, lo que hacemos divierte a la gente, que lo demuestra en cada show. Las críticas negativas quizás vienen de gente que nunca nos vio en vivo, porque los que nos vienen a ver siempre se van con una buena impresión.
¿Qué es lo mejor de Agapornis?


Garriga Lacaze : Qué haya surgido de un grupo de amigos, sin especular cuántos discos vamos a vender, para cuánta tocamos...
Lezcano: Hoy en día hay pocas cosas sanas en la sociedad y creo que Agapornis es muy sano, para toda la familia. Abarcamos de nenes de 2 años hasta abuelos, me fascina eso.
¿Y por qué algo tan sano puede generar tanta bronca?


Lezcano: Me lo pregunto todos los días y no entiendo qué necesidad hay de tanta maldad...
Zingale : Se busca un montón de argumentos para tirarnos, que somos una banda de covers, pero hay un montón de artistas recontra conocidos que editaron discos en los que no compusieron ni una canción.
Garriga Lacaze: Lo que quizás más moleste es que nosotros no seamos músicos y nunca buscamos este éxito. Y por ahí, a alguien que estudió, se preparó, quiso lograr esto y no pudo, le da bronca... y lo re entendemos. Pero nosotros queremos divertirnos, no sacarle el lugar a nadie.
Cairo: Lo nuestro es nuevo en la cumbia, hicimos algo distinto, con virtudes y defectos. No estamos por fuera de la “movida tropical” porque sí, se dio. De todas maneras, Agapornis suena en muchos boliches al lado de otras bandas de cumbia... y la gente baila igual los dos temas. Eso habla por sí solo.
Lezcano: La cumbia siempre estuvo estereotipada con cierto tipo de público. Entonces, nos ven a nosotros, que quizás somos distintos a otras bandas de cumbia, y dicen “Ché, ¿qué onda estos pibes?”. ¿Por qué no le puede gustar a todo el mundo la cumbia? ¿Por qué tiene que ser de cierta clase social? Si la verdad es que todo el mundo escucha cumbia... fuente: clarin.com

Por Ezequiel Ruiz