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lunes, 8 de julio de 2013

Ese soul que aún brilla La cantante de 69 años se presentó por primera vez en la Argentina y, en un buen show, repasó los éxitos de las distintas etapas de su carrera. Por Alice M. Pollina.

Las siluetas de los nueve músicos y tres coristas de la banda de Diana Ross se vieron a contraluz a través de un telón traslúcido. Tocaron una introducción para agregarle suspenso a la entrada de una de las artistas más exitosas e icónicas del pop y del soul, que ya lleva más de 50 años en la música pero nunca se había presentado aquí.
La tela cayó y la cantante norteamericana salió a escena, toda de rojo, con un vestido de lentejuelas y una llamativa capa de volados de tul. Caminó hacia el centro del escenario entonando I’m Coming Out, su hit de 1980, luciendo su característico peinado de rizos voluminosos y zapatos de plataforma plateados. A sus 69 años, todavía conserva el legendario esplendor por el que se la conoce desde sus inicios. Elegante, femenina, resplandeciente; se mueve como impulsada por el fulgor de su propio atuendo de diva glamorosa y, a la vez, reina de la música disco.
Fue el vestuario el que delimitó los diferentes tramos del show, en los que la dama recorrió etapas de su carrera. El rojo acompañó la selección de temas de The Supremes. Sin parar para interactuar con el público, la diva hizo seis clásicos de Lamont Dozier, Brian Holland y Eddie Holland, el equipo de compositores del sello Tamla-Motown: My World Is Empty Without YouWhere Did Our Love GoBaby LoveStop in The Name Of LoveCome See About Me y Can’t Hurry Love. El segmento dedicado a su histórico trío vocal femenino terminó con Love Child, que se convirtió en una conga cuando Ross se fue para cambiar su vestido.
La banda se quedó arengando al público -que no alcanzó a llenar todas las plateas- a puro ritmo afrocubano. Los vientos ocuparon el centro del escenario. Los presentes, en su mayoría de más de 30 años, reaccionaron deslumbrados por el ajustadísimo sonido y las perfectas armonías vocales, que brillaron  en la noche tanto como las lentejuelas de la cantante.
Ross volvió de blanco para hacer temas de su época disco. Con leves movimientos de hombros y voz aguda, se convirtió en una auténtica Betty Boop de las pistas de baile. Hizo Upside Down y Take Me Higher, entre otros. El segmento de sus éxitos de la década del ‘70 terminó con la canción Ease On Down The Road, de la película musical The Wiz, en la que también actuó quien fuera su amigo Michael Jackson.
Se fue otra vez para aparecer con un vestido azul, un abanico y un tapado amarillo de plumas, y estremeció con su otra faceta: la de cantante de jazz, al interpretar Don’t Explain de Billie Holiday. Un conjunto anaranjado la hizo resaltar en el enérgico final con Ain’t No Mountain High Enough y una versión funk de I Will Survive. La banda se sumergió en un groove intenso mientras la diva invitó a un fan a bailar con ella. “Sobreviviré”, cantó Diana Ross y se despidió dejando en claro que aún tiene su charme intacto. fuente:clarin.com