ESTAS ESCUCHANDO REYNAZUL...TU RADIO AMIGA.

jueves, 13 de junio de 2013

Melendi: “Antes era un loco” Le dicen “el Arjona español” y eso lo enorgullece. El cantautor asturiano, de 34 años, toca pasado mañana en el Gran Rex.

Con cuatro nombres de mujer esculpidos en la piel y un flequillo que funciona como persiana caída hasta mitad de los ojos. Así va Melendi por el mundo. Melendi es el apellido. Un asturiano de nombre Ramón, que nada entre el pop, la rumba flamenca y el rock. Supo dar un golpe de efecto: alguna vez la ciudad amaneció empapelada con su tatuado cuerpo desnudo. Pasado mañana cantará en el Gran Rex. Allí podrá demostrar si suena “tan Arjona” o “tan Sabina” como le endilgan. “No puedo eludir mis dos influencias”, avisa.
Melendi, a secas, como lo llaman desde que intentaba ser jugador de fútbol del Real Oviedo, tiene 34 años y una carta de presentación de cinco álbumes y 1.200.000 discos vendidos. Colaboró en su popularidad española La voz, programa en el que entrenó a novatos junto a David Bisbal, Malú y Rosario Flores.
Los diarios españoles repiten que “está domesticado” y que ya “no es aquél”. Ante la pregunta de qué significa ya no ser, se ríe: “He sido muy rebelde y protestón, me han tachado de irreverente, antes era un loco. Los discos son momentos de la vida de un artista y he tenido momentos oscuros. Ya estoy asentado”, juzga y muestra grabados bajo la epidermis los nombres de su abuela, su madre, su hermana e hija. “El anterior disco, Volvamos a empezar era un poco oscuro. Hablaba de mí y de todo lo que me saqué de adentro (tuvo problemas con las drogas). Lo del desnudo en la portada era la idea de un tipo que se despierta en la Gran Manzana y dice ¿Y si volvemos a empezar? Cometí muchos errores en mi vida, pero también aciertos. El secreto fue tomar esos errores y quedármelos como lecciones. Cuando empecé no tenía la cabeza en los hombros”.
¿Cómo fueron esos inicios “sin la cabeza en los hombros”?

Un niño no está preparado para tanto halago. Llegué muy joven a la música, 18, 19 años, y la fama me pasó como un tren de mercancía. Salir de eso me costó y se reflejó en los discos. En ese sentido me sirvió la experiencia reciente para recordar cómo lucha la gente para conseguir lo que tú ya has conseguido. Cuando llevas 15 años rodando en esa monotonía, la música se convierte sólo en un trabajo.
Hijo de un empleado de banco y una ama de casa, admite que la música empezó “como casi todos los chavales, a los 13 o 14 años tomar una guitarra para intentar dar un beso a una chica”. Creció con Tequila, Andrés Calamaro, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y Ricardo Arjona a todo volumen. Dice que los mexicanos lo emparentan con Sabina y los argentinos con Arjona. “Lejos de querer parecerme, son un orgullo. Nunca los voy a negar”. Para entender cómo suena lo suyo, dice que le sirve citar sus discos elementales:Física y química (Sabina), Dónde están mis amigos (Extremoduro), Vestidos de domingo, de La cabra mecánica y Lo más lejos a tu lado, de Fito y Fitipaldis. “Hoy mi país pasa por una etapa convulsa. Crisis tremenda, escándalos de corrupción, millones de parados. Es lógico que la música tome tercer o cuarto plano. Pero en medio de eso, algo curioso: nuestra música está más viva que nunca”. fuente: clarin.com 

Por Marina Zucchi