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lunes, 17 de junio de 2013

CONCIERTO SOBRE LA OBRA DE XENAKIS Escultor sonoro El jueves, en el Ciclo Colón Contemporáneo, la Filarmónica homenajeó al griego-francés.

Resulta difícil pensar la historia de la música del Siglo XX sin los aportes originales de Iannis Xenakis (1922-2001), compositor de origen griego pero nacionalizado francés,  y conocido por la aplicación de modelos matemáticos en música como la estocástica y las leyes del cálculo de probabilidades. Sin embargo, esa procedencia científica fue sólo un instrumento para llevar a cabo sus ideas intuitivas y necesidades emocionales.
El concierto monográfico dedicado a la obra de Xenakis presentado por el Ciclo Colón Contemporáneo no sólo le hizo justicia a su original producción con versiones de alto nivel sino que dejó en evidencia que la energía expresiva de su música aún logra seducir con su inmediatez.
Con un arco amplio que incluyó obras para orquesta, ensamble de cámara y solistas, se recorrieron cuatro décadas de producción variada: Metástasis (A), de 1954, Eonta(1963) y Empreintes (1975) y se completó con Mists Aïs, las dos de la década del 80.
Metástasis es una de las obras emblemáticas de Xenakis, elaborada mientras trabajaba en el estudio de Le Corbusier y cuando había conciliado su formación de arquitecto con sus estudios musicales bajo la guía de Arthur Honegger y Olivier Messiaen. La obra inauguró una sonoridad sin precedentes caracterizada por un complejo campo de densidad sonora que va variando desde el comienzo gracias a los glissandi de las cuerdas.
La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires bajo al batuta de Arturo Tamayo consiguió de manera irreprochable ese sonido sin fisuras que define la estética de Xenakis. Pero no fue ese su único logro: la idea de Xenakis de hacer una música como una arquitectura móvil pareció materializarse en la fascinante ejecución de Empreintes. Su atractivo juego volumétrico, con las sucesivas transformaciones de la masa sonora en el espacio, se asemejó a una escultura sonora.
En otro sentido, pero igualmente atrayente  fue el desempeño del pianista Ermis Theodorakis que ofreció una ejecución deslumbrante de Mists. En la desafiante interpretación de Eonta, el ensamble de vientos que acompañó a Theodorakis estuvo a la altura de todas las exigencias. Los trompetistas Fernando Ciancio, Werner Mengel, Dante Vargas y Gustavo Meiller (en esta oportunidad reforzado con dos trompetas más), y los trombonistas Gaspar Licciardone, Armando Campos, Maximiliano de la Fuente y Laura Molina, respondiendo con solvencia las demandas extremas de agilidad y resistencia. Lamentablemente con el telón detrás, y sin la cámara acústica, algunos de los retos entre el ensamble y el pianista quedaron enmudecidos.
El concierto cerró con Aïs,  un sombrío canto fúnebre para barítono amplificado, percusionista y orquesta, con fragmentos de textos de la Odisea y la Ilíada. El timbre y la plasticidad vocal del solista Florian Just subrayó el carácter insondable del tema de la obra, combinándose de manera formidable con la orquesta y la percusión que, con un destacado desempeño de Christian Frette, actuó como contrapunto lacerante entre los lamentos de Just y los bufidos de la orquesta.
Ciclo Colón COntemporáneo. Temporada 2013. Concierto monográfico Xenakis. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires con la participación de Emis Theodorakis (piano), Florian Just (barítono) y  Christian Frette (percusión). Dirección: Arturo Tamayo. Teatro Colón. 13 de junio.
Calificación: Excelente.
fuente:clarin.com