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viernes, 3 de mayo de 2013

Peleritti & Torres: “No hay brecha generacional entre nosotros” No importa si ella viene del modelaje y la actuación y tiene 41 años. O si él es un emblema del folclore andino de 74. Son amigos, y desde hoy interpretan en vivo folclore del Norte.


“Hagamos las fotos sin posar tanto. Así, más natural, bien de fogón”, propone Carolina Peleritti en el escenario del Tasso. Al lado de ella, Jaime Torres desenfunda su charango para recibir manso los disparos de la cámara. Se conocen hace unos cinco años, pero hablan con mucho afecto del otro.
A los 41 años, la ex modelo y actriz de cine, teatro y televisión decidió volcarse a la música. Estudió canto -aunque alguna vez dijo que le costaba definirse como cantante- y comenzó a dar los primeros pasos en los escenarios, siempre con el recuerdo de una madre admiradora de Mercedes Sosa. Participó del espectáculo La jaula abierta, junto a Rita Cortese, Teresa Parodi, Lidia Borda y Dolores Solá. Una de las primeras veces que cantó en público fue en el Tantanakuy, el encuentro de músicos que el charanguista organiza en Humahuaca desde inicio de los ‘80.
Por su parte, a los 74 años, Jaime Torres es un gran referente para los músicos de raíz del país. A lo largo de su carrera, recorrió el mundo con un instrumento que él popularizó; compartió tertulia y escenario con glorias de la música popular, como Eduardo Falú, Mercedes Sosa y Ariel Ramírez, entre muchos otros. Dice que la invitó a Peleritti porque siempre se acuerda de los que le dieron una mano. “Los que me fogonearon cuando el conocimiento por el charango era inexistente”.
Ustedes pertenecen a generaciones distintas. Entonces, ¿qué fue lo que los unió para pensar un espectáculo conjunto?

Peleritti : En un principio, mi amistad con Jaime. Nos conocimos hace cuatro o cinco años, a través de un amigo en común. Un día fui a escucharlo y así comenzó esta relación entrañable. Es cierto que hay una distancia generacional, pero no siento que la haya entre nosotros. Al menos no cuando aparecen las charlas y compartimos momentos musicales. Cuando le conté tímidamente que estaba comenzando a cantar, Jaime me invitó al Tantanakuy y ésa fue una de mis primeras actuaciones en público, bajo el cielo de Humahuaca. Ya estuve con él en el auditorio de Mar del Plata y ahora me da nuevamente la posibilidad de compartir esta noche con sus músicos.
Torres: No hay una brecha generacional entre la gente con sensibilidad y gusto por la buena música. Yo me pregunto otras cosas. ¿Qué busca como intérprete? ¿Qué camino quiere tomar? ¿El más rápido o el de la reflexión? Yo valoré mucho la mirada de Carolina y el repertorio que eligió. Ella es una actriz bellísima que podría haber hecho de lo mediático un arma, pero su camino fue otro. Me encontré con un ser al que no puedo más que respetar y admirar porque es consciente de lo que quiere hacer.
Desde hace un par de años, Carolina, venís haciendo música de raíz. ¿Qué aprendiste de la música andina a raíz de tu contacto con Jaime?

Peleritti: Las últimas veces que fui al norte lo hice de la mano de Jaime. Conocí gente como Melania Pérez, el “Coya” Mercado y Tomás Lipán. Todas las charlas con él son abiertas y de un enorme aprendizaje para mí; conocí un repertorio que de otra forma no hubiese conocido. O que me hubiese llevado años conocer.
Torres: Yo me sorprendí cuando eligió para su repertorio un bailecito del “Coya” Mercado. Una vez, Santaolalla preguntó: ¿Esta chica va a cantar? ¿Qué música hace? Seguramente esperaba rock o otra cosa parecida. Me reí mucho cuando dijeron folclore. Pero su música va más allá; una zamba de Yupanqui o La Misa Criolla no son solamente folclore. Pasan a ser un patrimonio mundial.
¿Vos sentiste algún prejuicio cuando entraste al mundo de la música?

Peleritti: Bueno, la gente siempre pregunta qué estás haciendo. Y yo contesto: cantando folclore. En este recital haré un bailecito, un huayno, un vals peruano y una baguala o una zamba. Por ahí puede haber algunos prejuicios, pero que los otros se hagan cargo de los suyos.
En los últimos cinco años, murieron Mercedes Sosa, el “Chivo” Valladares, Ariel Ramírez y Eduardo Lagos, por nombrar a algunos. ¿El folclore se está quedando sin referentes? ¿Quién toma esa posta?

Torres: Coincido con vos: se fueron muchos muy valiosos, pero rescato a otros. Por ejemplo, el tucumano Leopoldo Deza, un buceador que recopiló un libro con las obras completas del “Chivo” Valladares. Cuando se pierde un “Cuchi” Leguizamón o un Adolfo Ábalos, la música pierde a tipos con un gran gusto y una sensibilidad exquisita, más allá del género. A Carolina le quedan esas músicas para beber de ellas. Y para dejar su propia entrega, su legado.
fuente:clarin.com 

Por Diego Jemio