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lunes, 13 de mayo de 2013

¿La mejor banda de thrash metal? Con el recital que dio el sábado, el grupo neoyorquino mostró que bien puede disputarle ese título a Metallica.


“Anthrax. Thrash Metal. New York”. La frase ocupaba la parte trasera de las camisas negras que los integrantes de la banda lucieron el pasado sábado en El Teatro de Flores en la primera fecha de su doblete junto a Testament. Tres nociones que abren el juego a miles más. Liderados por Scott Ian (guitarra y voces) y Charlie Benante (batería), Anthrax muestra un enfoque diferente a la hora de hacer música pesada.
Como bien es sabido, inauguraron el thrash metal –al menos según la historia oficial- junto a otras tres bandas. Se diferenciaban en varios aspectos –imagen, influencias, etc.- aunque uno fuese preponderante: los otros tres (Metallica, Megadeth y Slayer) son de la costa oeste. Quien se detenga mínimamente a estudiar el movimiento musical de ambas zonas notará que Nueva York es irremediablemente la cuna de una escena que brilló –y brilla- por su gran versatilidad, signada por su brutal condición de “caldero de razas” en una extensión relativamente chica. Por eso Charlie Benante (apellido que tiene su propio pueblo en Cataluña), es uno de los bateristas de heavy metal con mayor sentido del groove; se nota que nació en el Bronx once años antes de que ese barrio viera nacer al hip hop. Por lo mismo que Scott Ian Rosenfeld (de familia judía, nacido en Queens) es un rompe-reglas desde su imagen hasta su toque, decididamente más hardcore que la media thrashera. Para completar el combo ¿tendrá que ver el origen italiano del bajista Frank Bello y que el vocalista Joey Belladonna sea una perfecta mezcla ítalo-indígena? Pareciese que sí.
Si bien el momento de mayor gloria compositiva del grupo ya cumplió 25 años, luego no bajaron significativamente el nivel. El impresionante comienzo con los hits de antañoCaught In A MoshAmong the LivingI Am the Law y Efilnikufesin (N.F.L.), se convirtió en un duro autodesafío: hay que mantener el ritmo el resto del show con semejantes clásicos ya tocados. Y sí, luego de esto no hubo fisuras. Ahí, mientras las cabezas y los cuerpos –con el paso del tiempo a cuestas, pero mezclados en un pogo infernal- se acomodaban en algún momento entre 1987 y 1991, surge la pregunta “¿Por qué los más grandes del thrash son Metallica?”. Pasan Indians y Medusa -del discoSpreading the Disease- y la duda sigue en pie.
Tiempo de covers y los homenajeados son Joe Jackson, AC/DC, S.O.D. y Trust. ¿Posiblemente no hubiera lugar para más de una banda que trascendiera como la de Hetfield? Metallica hizo sus méritos para estar donde está, pero Anthrax claramente aportó más a la apertura del género. En los bises, Benante despliega un solo tan cercano al de un baterista de metal como al de uno de funk, y antes del final explosivo conMadhouse y Antisocial tocan I’m the Man, la gema escondida del venido a menos rap-metal que no es más que el Hava Nagila a toda distorsión con Bello e Ian rapeando en plan Beastie Boys. Lujos multiculturales que no se dan todos los días. Bienvenidos sean. fuente:clarin.com  

Por Adrián Mazzeo Bermúdez