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viernes, 10 de mayo de 2013

Falleció "Alfredo Landa". Un ícono del cine español El actor de “Los santos inocentes” hizo teatro, televisión y trabajó en más de 120 películas. Un género, el “landismo”, basado en el estereotipo del español machista y fanfarrón, fue creado en su honor.


Allí va Alfredo Landa, viajando de la mano de Pepe para encontrarse con Manolo: nombres que les daba a su ángel guardián y a Dios, respectivamente. El actor, uno de los grandes del cine español, falleció ayer a los 80 años, en Madrid. Trabajó en más de 120 películas, hizo con éxito teatro y televisión, ganó dos premios Goya como mejor intérprete (por La marrana y por El bosque animado, ambas de José Luis Cuerda) y fue premiado como mejor actor en el Festival Cannes, en 1984, por Los santos inocentes, de Mario Camus. Su influencia fue tal, que hay un género, el “landismo”, que se inspira en su nombre.
En las películas “landistas” encarnaba a un antihéroe bajito, gruñón, fanfarrón y reprimido, un Don Juan atípico del que se enamoraban las turistas nórdicas. Con el tiempo acabaron convirtiéndose en el reflejo de la época, a través de personajes que encarnaban las frustraciones nacionales y generacionales de los españoles en los últimos años del franquismo, con títulos como No desearás al vecino del quintoCateto a babor y Vente a Alemania, Pepe, donde coincidió con otro referente del “landismo”, su compañero José Sacristán, que dijo sobre su fallecimiento: “Ha muerto mi hermano, teníamos una amistad entrañable de tantos años de vida y de trabajo”.
La vida de Landa estuvo desde el comienzo marcada por el número 3: nació en Pamplona el 3 del 3 del 33, debutó en el cine con Atraco a las 3 y vivía en un tercer piso correspondiente al número 3 de una calle madrileña. Para dedicarse a la actuación, debió abandonar su carrera de derecho contrariando los deseos de su madre. “Si a los 40 años no soy feliz, te echaré la culpa a ti”, le dijo, y con unos pocos billetes en el bolsillo se marchó a Madrid a probar suerte.
Trabajó en un centenar de películas, y no sólo en las comedias frívolas que dieron pie al “landismo”, en los años sesenta y setenta; hizo también personajes memorables, como el padre de una familia de campesinos, Paco “El Bajo”, en Los santos inocentes. Fue dirigido por muy diversos directores: Antonio del Real en El río que nos lleva (1989), Luigi Comencini en Marcelino, pan y vino (1991), Miguel Hermoso en La luz prodigiosa (2003) o Jesús Bonilla en El oro de Moscú (2003), entre otros.
También hizo siete películas a las órdenes de José Luis Garci, entre ellas Las verdes praderas (1979), El crack 1 y 2 (1981 y 1983), Canción de cuna (1994), Historia de un beso (2002), Tiovivo C. 1950 (2004) y Luz de domingo (2007), que fue su último papel.
En los últimos años, Landa logró premios como el Goya de Honor (2007) o la Biznaga de Oro a su carrera. Ese año, en el Festival de Cine de Málaga, anunció su despedida profesional. “Desde aquí le digo a Steven Spielberg y Martin Scorsese que no tienen nada que hacer y que hasta luego”, bromeó entonces. fuente:clarin.com