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jueves, 21 de marzo de 2013

David Bisbal: “Quiero seguir el modelo de Raphael” A los 33, la voz detrás de “Ave María” dice que se siente feliz. El español hoy presenta su concierto acústico en el Luna Park, mientras su tema “Te voy a amar” musicaliza la tira “Solamente vos” (El Trece). Cómo recibe el fervor de sus fans, las “Bisbalitas”.


Un rulo de David Bisbal cotiza más que los botines de Lionel Messi.
El par con el que “Lio” apuñaló al Getafe en 2007 con su gol maradoniano se pagó 1.000 euros. El tirabuzón que le cortaron en cámara al hombre de Almería se subastó por 1080. Lo compró enmarcado una mexicana, a beneficio de UNICEF. La alienación de las bisbalitas aparenta más intensa que la messimanía.
Bisbal no es sólo el de los onerosos rizos como ensortijados por una máquina. También es el que, por estos días, inspiró a dos fans a impulsar el “Método Bisbal” de aprendizaje del español en el Reino Unido. En la Argentina, cada noche ricitos de oro “cena” con más de dos millones de personas en Capital y Gran Buenos Aires: su tema Hasta el final suena cada vez que Adrián Suar se queda sin respiración frente a Natalia Oreiro en Solamente vos, El Trece. Pero el que entregó todo el aire que tenía es él: acaba de dar 128 conciertos alrededor de 15 países y hoy cierra la gira planetaria en el Luna Park.
Ahora el Luna Park está vacío y los ojos del “Rey David”, llenos de chispa. La mirada perdida al esqueleto del templo del box le recuerda a su padre, un pugilista profesional que lo entrenó en el arte de dar el golpe sólo cuando se está bien plantado: en 2001 pasó por el reality Operación Triunfo (versión española) y su segundo puesto significó más ganancia que pérdida. Ya pocos recuerdan a la ganadora. “Nunca fue mi intención un primer puesto. Yo quería una proyección musical. Llegué con una gran base, cuatro temporadas en la orquesta Expresiones. Desde allí nunca dejé de trabajar. Yo quisiera hacer esto hasta que el corazón me diga No má s. Quiero seguir el modelo de Raphael”, sueña.
¿Tu camino a imitar es el del “niño de Linares”?

¿Cómo yo digo esto para que no se malinterprete? A ver: es mi modelo a seguir porque ha representado muy bien la música en español. Ha sido un artista que ha trabajado muchísimo y ha sabido mantener su nivel de trabajo. Con 50 años de trayectoria en solitario sigue haciendo cualquier cantidad de conciertos y giras internacionales. Yo echo la vista atrás, a cuando empecé, y pienso, Me gustaría su edad y su vitalidad.
O el modelo de carrera de Juan Gabriel.
Como fieles de Francisco en la Plaza San Pedro, las bisbalitas abrazan el Luna Park por cualquiera de los ingresos. Algunas presumen de sus remeritas del Chapulín colorado que llevan las iniciales DB. Tienen sus antenitas de vinil afiladas: cuenta Adriana Arroyo, impulsora junto a su madre y su hermana del club “Siempre contigo”, que el muchacho visitó el país más de 20 veces y que les pide que el fanatismo sea “para reírse y no para llorar”. Que en 2002, para sembrar la semillita, ella se encargó de llevar a los boliches porteños las pistas del novato cantante y de convencer a los DJ´s a contribuir con la “evangelización”. La operación resultó un triunfo: “Hoy nuestro club tiene unas 1.000 socias, somos una filial argentina, pero el club tiene su sede hasta en Rumania”, se jacta. No es el único club de fans del país.
David ya tiene 33 años. Dejó de ser el niño mimado de Almería, su tierra. Si la postal visual-sonora con la que más se lo recordaba era con Bulería o Ave María, hay que destacar que las tres décadas lo acercaron a un perfil “más elegante”, juzga. De hecho, se presentó en el Teatro lírico Real de Madrid, hecho histórico que significó que él se transformó en el primer artista pop en presentarse en aquel templo de la ópera. Después, se metió con orquesta en el Royal Albert Hall de Londres (de allí si nuevo disco). Soñador, piensa ahora que el monstruoso Colón pueda abrir alguna vez la puerta a esa misión imposible: “Quiero completar esa seguidilla de presentaciones en esos lugares. Tengo la intención de hacer una música más clásica, un pop menos pop. Ya la formación que presento ahora es clásica: contrabajo, piano de cola, octeto de cuerdas. No hice un acústico desenfadadamente pop. Traté de llevar mis canciones a lo clásico buscando la elegancia, con arreglos menos comerciales”.
¿Todo un riesgo en busca de mayor prestigio?

Cuando presenté el proyecto de la discográfica era un proyecto que comercialmente a ellos no les parecía tan atractivo. Pero conceptualmente podía ser positivo a futuro. Esos arreglos piden menos movimiento y yo cambié también en el escenario, me muevo menos. La esencia no la pierdo. Pero la edad me lo pide: cada dos discos, yo cambio. Hay que ser honesto, también formar parte de una telenovela con tu canción es garantía de éxito. Para mí es fabuloso. Yo me adapto a todo.
Un rulo tuyo se subastó y alguien lo compró por una cifra impensada. ¿Te atemoriza ese nivel de fanatismo?

Fue por UNICEF. Yo nunca me he planteado el temor por mis fans y nunca he visto fanatismo desmedido por mí. En mi vida he presenciado una falta de respeto de mi público.
Como parte de esa filosofía futbolera del “Se juega como se vive”, el hombre que trabajaba como jardinero y que es íntimo amigo de Alejandro Sanz, lanza un discurso tan políticamente correcto y humilde en las formas que difícilmente regale un titular demoledor. Tras su divorcio, años atrás, lloró por amor en pleno recital y con esa valentía varonil, se llevó los elogios de medio planeta. Hoy tiene nueva novia: una modelo española que ofició de peluquera y le cortó un rulo en plena publicidad. “Suerte que aquí no llegan ese tipo de noticias”, se ríe.
Tus inicios encierran una interesante metáfora: ganar no siempre es ganancia. Ser segundo puede ser una bendición...

Sí, es cierto. A mí no me gusta competir. Sufro por la discográfica antes que por mí a la hora de la competitividad. Ellos están detrás de los números, los necesitan, pero yo no me pongo a prueba por mi posición eun ranking. En verdad, sufriría mucho si quisiera ser el número uno del mundo, porque eso sería imposible. En mi carrera no ha habido todavía curvas negativas. Soy feliz con lo que tengo. Yo no pido nada más.
fuente:clarin.com Por Marina Zucchi mzucchi@clarin.com