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domingo, 23 de diciembre de 2012

Mucho más con mucho menos El ex Cadillacs armó este dúo acústico que ya tiene disco, “La piedra en el aire”, que hoy presentan en vivo.

Por Santiago Delucchi
“Tendríamos que tocar en plazas, con la gente alrededor”. El que piensa en voz alta, como trovador envalentonado, es Ariel Minimal. En un segundo plano, al menos por ahora, quedan sus faenas rockeras, ya sea al frente de Pez o sólo como guitarrista (de su pasado en los Cadillacs a su presente en El Siempreterno). Se entiende: está hablando de la dupla folk que comparte con Flopa Lestani. Juntos le dieron vida a La piedra en el aire , una colección de canciones acústicas, despojadas en el mejor sentido: la visceralidad que se traslada expresamente al vivo.
“Lo que se escucha es lo que hay: nosotros dos cantando con nuestras guitarras. Quisimos mantener la esencia del dúo, a sabiendas de que es un material hecho para tocar en vivo. Y creo que funciona: comunicamos mucho más con mucho menos”, sigue Minimal. Los arreglos no son más que colores esparcidos: una armónica, un slide , un pasaje con piano y no mucho más. Pero nada suplanta a la base guitarrera: ella con criolla (dedos y nylon) y él con acústica (rasgueo y acero). Y nada opaca a las melodías vocales, que suben, bajan, se dan aire y confluyen (“por momentos ni nosotros sabemos quién canta qué cosa”).
Vale aclarar que este dúo, en otros tiempos, supo ser trío: Flopa Manza Minimal. Así, junto a Mariano “Manza” Esaín (Valle de Muñecas), grabaron un debut homónimo en 2003 que cosechó elogios y se volvió seminal para la escena de cantautores que comenzaba a aflorar por entonces. Estas nuevas canciones, si bien ya conforman un universo propio, tienen su origen en aquel proyecto fugaz. “Los primeros temas aparecieron dos años atrás, cuando nos reunimos con Manza para preparar una serie de conciertos. Se fue dando que, entre zapadas, terminábamos componiendo algo nuevo”, cuenta Flopa. A lo que Ariel agrega: “Y al final lo tomamos como una regla: al final de cada ensayo, hacer una canción. A partir de eso, básicamente, se fue armando el disco”.
¿Por qué el regreso del trío, en 2010, fue sólo por esos shows?
A. M: No había ningún plan. Queríamos tocar, eso lo teníamos claro desde que volvimos a juntarnos con Manza. Pasó que disfrutamos mucho esos shows, tanto que quisimos continuar. Pero justo se dio que Manza estaba abocado a otras cosas, entre el nuevo disco de Valle de Muñecas y su trabajo como productor. No tenía tiempo y lo entendimos.
F. L: No somos un grupo conformado. Somos amigos que, si se dan los tiempos, nos juntamos. No era el momento para Manza, pero para nosotros sí. Esto no quita que más adelante podamos volver a hacer algo juntos.
Este cancionero, de manufactura simple, esconde también un aspecto lúdico: la creación colectiva, motivada por el azar y la aventura. “Fue una forma de cambiar lo habitual en uno, de sacarse ciertas mañas. Uno escribía algo, y el otro podía continuar eso y llevarlo a otra parte. Así entramos en un juego, donde se cruzan imaginarios diferentes. Ahí no te queda más que seguir la corriente”, dice Lestani. El ensayo como excusa para componer de otra manera. Y el álbum como registro documental de esos encuentros. Cosas que salen así, solas, sin pensarlo demasiado. fuente:clarin.com