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domingo, 21 de mayo de 2017

NOVEDADES DISCOGRÁFICAS Reales, de La Plata a Manchester a pura actitud rockera La ciudad ratifica la riqueza de su escena musical con "Egotecnia", el segundo disco de la banda Reales, mientras que Gastón Goncalvez, bajista de Pericos, muestra su costado lúdico con su proyecto Beatrice Inferno.

REALES-“EGOTECNIA”
Segundo disco de esta banda platense que pasa de un rock bailable en éxtasis al estilo de los Stones Roses y los Happy Mondays al brit rock y al mod rock con gran estilo y en un compacto grupo de canciones.

El grupo formado por Bruno Da Silva en voz, Laqui Topich en bajo y voz, Lucas Valenti en guitarra y coros, Mariano Machao en guitarra, Augusto Tudda en batería, Juan Cristóbal Muñoz en teclados y Gregorio Jauregui en percusión, edito hace un par de años el disco debut “Superhéroe” bajo el nombre de Reales Kimonos.

“El juicio” abre con un beat de batería y un groove de bajo que sumado a una percusión y a un riff de guitarras distorsionada recuerda mucho a los Stones Roses y a los Happys Mondays. Las voces comienza en alta, con chorus, procesada, aunque la guitarra y los teclados desaparecen cuando queda recitando, pero para el puente y el estribillo vuelve el ritmo más acido, psicodelia bailable que se va incrementando luego de un intermezzo donde toda baja un cambio. El final es con la guitarra soleando a un costado de un ritmo bien bailable con mucho groove.

La fiesta sigue en la versión platense de la recordada disco de Manchester “La Hacienda” con “La Receta” un funky new romantic, con buenos arreglos vocales, un gran trabajo de la base y pegadizo trabajo de las vocales, recordando a Duran Duran, a New Order y a cosas de los 80 de Roxy Music y Bryan Ferry.

La arrogancia, la irreverencia, los ácidos y el éxtasis se exudan en cada acorde, en las letras, en los ritmos que la banda busco para este su segundo disco como en la riffera “Los renegados” que tiene un groove bailable descomunal, mientras que la voz va del blues al soul con mucha prestancia y de esta manera los Reales despejan cualquier duda y cualquier critico sobre si son la típica blanda de electro-pop. Además la presencia de Diego Uma, de Babasónicos y Patricio Troncoso, de Banda de Turistas, en las perillas de la producción, garantizan que la banda llegue a destino con el mejor audio, limpio o sucia de acuerdo a como lo requiera canción.

En “Performance” regresa ese clima new romantic, con toques del rock acido de Madchester con un gran groove de la base, las guitarras bien funky, al voz ganada por la dejadez, mientras todos a su alrededor bailan en una noche incierta porque es el gran logro de esta canción, como lo dice el estribillo. Y allí reside la gran diferencia con la camada de bandas pop, bailables que han emergido, Reales tomar clara influencia de lo surgido en Gran Bretaña en los 90 tanto en la escena acid house de Manchester como en el rock sónico, mientras que las demás se dejan tabicar por el electropop alla Miranda!.

“Fotogénica” es un rockito con un buen riff, la base afirmada sobre un volumen alto, las voces a los gritos como si se tratara de una canción de los Brujos pero no en tono de beat core, sino más bien sónico y con una actitud provocativa, con un intermedio más bailable acentado sobre la percusión que lo vira hacia el rock latino como si fuera un mantra santanesco, con guitarras funky.

El sonido a lo The Jam, Oasis, Blur, Paul Weller, Pulp emerge en un provocativo brit rock “Chicos” donde las guitarras van chirriando y las voces juegan a un canto en canon como si fueran los primeros Babasonicos, los de Trance Zomba, con momentos de psicodelia hacia y siniestra. Esa línea se acentúa en “Choque” bien rockero, con una línea casi glam, la guitarra bien distorsionada y en la voz la actitud mod provocativa de los primeros Who.

“Modo avión” sigue la línea bien rockera cantada a dos voces, con una base bien cargado, con las guitarras metiendo filamentos chirriantes, a la vez que la rebeldía emerge en un tópico rockero en “El anillo”• donde el vocalista se niega a casarse, mientras la banda saca a la luz su estirpe bien rockera, con airecitos glam, invitando al pogo. El disco cierra con el acústico “Los que no entendieron" cantada en tono provocativo y con dejadez típica de los cantantes de los 70, de bandas rockeras hijas de los Rolling Stones.

BEATRICE INFERNO-“MORAMONOS TODOS”

 En esta aventura, Goncalves esta acompañado por los ex Árbol Sebastián Bianchini en bajo, teclados y percusiones varias y Martín Millan en batería, además de Mariana Bianchini, vocalista de Panza y que acaba de editar un disco con Pajaro de Fuego, el combo de jazz rock.

El disco comienza con el folkie playero “Weimana” con mucha influencia de la música brasileña y con influencias de Onda Vaga. Mientras que Turbio bombeador” donde participan Luciano Pellegrini y Matías Martinelli es un jazz dixieland, juguetón muy bien logrado. “Isla Grande” es un homenaje a ese lugar de Brasil donde nació Beatrice Inferno entre Goncalvez, su compañera Maru y sus hijos Rex, Indiana e Igor.

En “Ciempies” aparece también el espíritu de música infantil y el objetivo de llegar a los chicos que tiene el álbum desde el arte de tapa. En el disco también participan los Pericos Diego y Marcelo Blanco.

Con el ukulele como instrumento de cabecera, Goncalvez va construyendo climas juguetones como en “Tristeza” que es un punkito deforme bailable, saltarín para motivar al oyente. Su versión más lenta a caballo de una eléctrica de “Día de los Muertos” el clásico del grupo platense El Mato a un Policía Motorizado. LO sigue la versión en ukulele, bien playera de “Cantor de mambo”, canción creada por Arnaldo Antunes y Rita Lee para la banda brasileña Os Mutantes.

El disco es con el alocado punky “Apestoso” donde Goncalvez es acompañado por su hijo Rex en rapeo y voces, con mucho estilo para gustarlo a los chicos.

 fuente: telam.com.ar