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lunes, 24 de abril de 2017

NUEVO DISCO Piraña presenta "El chiflido", una evocación sin nostalgia a la tradición musical de Buenos Aires El disco del grupo será presentado el viernes 28 en el teatro El Popular. “Son historias cantables, relativamente sencillas, que se inscriben en una tradición y que las comunicamos con naturalidad, sin eslóganes categóricos”, explicó Daniel Frascoli, guitarrista y compositor de Piraña.

“El chiflido”, gesto de evocación inmediato, espontáneo, que establece una relación de cercanía, es el nombre de la nueva propuesta del grupo Piraña, que interpela, con letras de trazo contemporáneo, sus propias relaciones de afinidad musical, todas sedimentadas en una tradición sonora de Buenos Aires y reflejadas en un disco que será presentado el viernes 28 a las 22 en el teatro El Popular, de la calle Chile 2080 del barrio porteño de San Cristobal.
Un guiño a los años 20 y 30 atraviesa el espíritu de las canciones que Piraña interpretará este viernes, luego de haberlas adelantado en seis entregas de un folletín semiclandestino, ahora resignificado en un espectáculo que se realizará en la sala de El Popular.

“Son historias cantables, relativamente sencillas, que se inscriben en una tradición y que las comunicamos con naturalidad, sin eslóganes categóricos”, explicó Daniel Frascoli, guitarrista y compositor de Piraña.

La agrupación que en 2015 editó “Larvas (canciones para Castelnuovo)”, inspirado a partir de los cuentos del libro homónimo del creador del Grupo Boedo también está integrada por la cantante Romina Grosso, el escritor y periodista Pedro Fernández Mouján, el clarinetista Mauro Vignetta y la contrabajista Mailén Esquivel.

En su segundo trabajo “El chiflido”, una obra colectiva pensada como un relato musical, gráfico y literario Piraña abre el juego y comparte esta experiencia con Marta Gordillo, Melisa Costa y Mariana Bocca.

“El formato de folletín nos permitió incluir ilustraciones, testimonios y relatos”, explicó Grosso haciendo referencia a la participación de invitados cómo el “Tata” Cedrón, Alejandro Dolina, Federico Siciliano, el Grupo Artístico de Boedo, Carlos Semorile y Maru Castelnuovo entre muchos otros.

En el aspecto musical “El Chiflido” está integrado (a excepción de la hermosa versión de “Arcángel Guillermo”, de Buenos Aires Negro) por composiciones inéditas, entre ellas; dos debidas a Sebastián Piana y Julián Centeya que no tenían registro hasta ahora; una del Tata Cedrón y Antonia García Castro, la musicalización de un poema de Álvaro Yunque, la marcha del Club Piraña, que data de 1942, y otras siete composiciones propias como “Las Obreras”, “La botella” y “Giacumina”, ya bendecidas en el territorio subterráneo en el que se adelantó el disco.

“Hay un lenguaje musical que se puede pensar desde la canción y sólo desde la canción, que construye un lenguaje que va más allá de los estilos, sea que luego se exprese en un tango, un vals o una milonga”, precisó Frascoli y señalando a “El chiflido” como una continuidad de “Larvas”

“En los años 20 o 30, por ejemplo, se cantaba fox-trot, rumba, milonga, estilos, tango canción... de todo, se unificaban muchas líneas. Nosotros de alguna manera buscamos recuperar ese modo de utilizar estructuras sencillas, cantables, melodiosas, cortas y espontáneas”, afirmó el compositor.

“No nos interesa la disputa de si esto pertenece o no al universo del tango, pero si reconocemos su tradición y una serie de retratos de Buenos Aires que el tango supo recoger. Sí nos inscribimos en esa forma de contar”, apuntó Fernández Mouján.

Télam: El tango contemporáneo tiene diferentes líneas del desarrollo, una más académica, cercana al lenguaje del jazz; otra más rockera; otra de repetición de una etapa histórica... “El Chiflido” aparece distante de todas, ¿Cómo se ubican en ese proceso?
Pedro Fernández Mouján
: Nos sentimos cercanos a la tradición de una canción que trata de ser de este territorio, en ese sentido el tango supo ser un habla de la cotidianidad y eso es lo que recogemos con claridad, además de una forma de contar propia del género que es diferente de la forma de contar del rock. Lo actual está hecho de muchas cosas, no se limita a una repetición ruidosa del hoy, sino que esta hecho también de cosas que quizás están debajo de la superficie, en silencio, esta hecho de palabras, gestos o significantes a veces no dichos pero presentes en la trama afectiva de todos nosotros, un poco esa es la apelación que elegimos hacer desde las canciones.
Daniel Frascoli: Hacemos la música que nos gusta. No sé si hace falta un replanteo teórico del tango de hoy ni declamar “esto es tango nuevo” y “aquello no”, a veces se presenta con elementos algo impuestos, con títulos grandilocuentes. Nos interesa más el camino que con honestidad vienen transitando las canciones de grandes artistas a lo largo de la historia, que nos permiten aprender y seguir adelante. La música y su espíritu tampoco cambia tanto o creo, no deberían. Hoy nos ubicamos amontonados y agradecidos con todos los que participan en "El chiflido" con sus aportes musicales, sus dibujos, sus textos y testimonios que hacen a ese territorio.
Romina Grosso: No hay impostación. Los folletines requieren cierta atención. Y cuando algunas personas nos cuentan que se dieron un tiempo para tomarse un mate, leer los relatos, o escuchar la música y los testimonios, es una alegría para nosotros. Porque un poco el espíritu de “El chiflido” tiene que ver con ese momento, de frenar, de detenerse un rato, ya sea para descubrir alguna cosa, para curiosear y en muchos casos para sentirse reflejado en alguna historia o en el pasaje de una canción.

T: ¿Por qué circuló previamente en el formato de folletín y cómo funcionó esa interacción posterior a cada entrega en el proyecto?.
DF: Teníamos la intención de lanzar “simples”, a la vieja usanza, y luego la idea se fue desarrollando, cuando te vas metiendo cada vez más a buscar, leer y tener este tipo de inquietudes salen cosas como estas.
PFM: Hoy el disco es un objeto de desecho y buscamos una alternativa, una forma de darle valor al objeto. Ahí creció la idea del folletín, del texto, de la ilustración, del arte gráfico. Y todo eso contribuyó a darle un continente conceptual a las canciones.
RG: Las devoluciones ayudaron a ir definiendo el trabajo sobre la marcha, aunque nosotros teníamos una línea clara de cómo iba a ser cada número. En el camino íbamos resolviendo, grabábamos casi espontáneamente para cada entrega, creemos que eso aportó cierta frescura.
PFM: Cada folletín por separado se presentó en un sótano de Boedo y se generó una relación de pertenencia con el público, hubo una forma de asociarse al lenguaje y al clima que se proponía desde las historias y las canciones. Ahora será otra cosa porque es un teatro, es un ámbito mas abierto, pero el desafío es conservar esa relación de cercanía que tejimos. fuente: telam.com.ar