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lunes, 28 de noviembre de 2016

USINA DEL ARTE La fusión como elemento vital en el paso de Rubén Rada por el Festival de Jazz El cantante y compositor uruguayo cautivó al público que se acercó a la Usina del Arte del barrio de La Boca, donde desató una fiesta al frente del septeto Confidence, a partir de un repertorio mayormente instrumental, que contempla diversos géneros de la música popular latinoamericana, encarados desde la improvisación del jazz. Por Romina Grosso.

Melodías abiertas y contagiosas, una banda poderosa e integrada por un seleccionado de músicos uruguayos, y el inmenso carisma del Negro Rada se potenciaron ayer en un concierto gratuito realizado en el marco del Festival Internacional Buenos Aires Jazz.
Como líder y anfitrión del concierto, Rada y su espectacular formación hicieron que la audiencia que colmó al auditorio, cantara, acompañara con palmas y se levantara de sus butacas para bailar al ritmo de la música.

Con camisa negra y un detalle en tono cobrizo en los hombros, Rada tocó la percusión, cantó utilizando la voz como un instrumento más -siempre acompañado por el público que repetía sus melodías-, y bailó con una gracia arrolladora y una destreza poco común en un hombre 73 años.

“Siempre fui un hombre de fusión.. y de la infusión también”, deslizó el música con el sentido del humor que lo caracteriza, evitando cualquier gesto de solemnidad.

El danzón, el candombe, el blues, la salsa y hasta una "Samba rusa", fueron algunos de los géneros que el músico tomó para esta propuesta, donde muestra su faceta más jazzera, respaldado por grandes músicos como Nelson Cedrez (batería), Artigas Leal (trombón), Miguel Leal (trompeta), Gustavo Montemuro (teclados y arreglos), Santiago Gutiérrez (saxo), Matias Rada y Nicolás Ibarburu (guitarras) y Gerardo Alonso (bajo).

“Me dijeron que arme una bandita”, dijo con picardía antes de presentar a los instrumentistas que integran la sección de vientos. “Estos músicos que tocan música clásica, tienen su sueldo y después vienen conmigo a robar”, señaló entre risas.

Sosteniendo ese ida y vuelta con la gente, fue desplegando un puñado de piezas cuya dinámica y sonido por momentos evocaron al afro-beat de su grupo Tótem, o al candombe jazzeado y rockeado de Opa, el grupo de los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso de mediados de los años '70 al que luego se sumó Rada.

“Un día le preguntamos a Matías -su hijo y actual guitarrista- 'qué nombre le pondrías a un boliche cuando seas grande', y el dijo 'El rincón de Matías'”, contó antes de interpretar el homónimo tema, donde Matías Rada se lució llevando con swing y personalidad la melodía, siempre apoyado en un potente base.

La complicidad que Rada estableció con los músicos en diálogos breves pero intensos, y su gran generosidad, permitió que cada uno tuviera su espacio para lucirse en diferentes pasajes, en solos sublimes, o interpretando con ataque el motivo melódico de las composiciones, en las que la música rioplatense está muy presente.

La voz afinada del "Negro" se apreció en varios temas, especialmente en un blues clásico cantado en inglés.

“Manos arriba, a bailar y a gozar”, dijo antes de despedirse con el pegadiza “Fanky así”, pieza que el público acompañó de pie, entre aplausos y gritos de cariño.

El Festival Internacional Buenos Aires Jazz cerrará esta noche en ese mismo ámbito con la presencia de la brasileña María Joao. ver nota completa en su fuente: telam.com.ar