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martes, 4 de agosto de 2015

"La Chicana presenta" "Antihéroes y tumbas" en el Torquato Tasso La la irreverente formación que lideran la cantante Dolores Solá y el compositor y guitarrista Acho Estol, alumbró su sexto material en casi dos décadas, "Antihéroes y tumbas", con un registro oscuro, cruzado con referencias literarias y más criollo que urbano.

El álbum, subtitulado "Historias del gótico surero", será presentado por el dúo todos los viernes y sábados de agosto en el Centro Cultural Torquato Tasso (Defensa 1575), desde las 21.30.

"Este disco es totalmente 'chicanero' y por lo tanto no es un salto hacia ningún lado. Probablemente es más criollo y más intimista que otros. Cuenta historias que tienen que ver con la cultura gótica, con el límite entre el campo y la ciudad, con las tradiciones literarias de (Jorge Luis) Borges o (Roberto) Arlt", explicó Solá en diálogo con Télam.

"Las sonoridades -aclaró- también son más intimistas porque no hay guitarras eléctricas, aunque no hay pocos instrumentos".

"Antihéroes y tumbas" insiste con una costumbre consolidada de La Chicana que combina las composiciones mordaces de Estol con tangos clásicos ("Cabecita Negra", de Agustín Bardi y Atilio Supparo) y temas como "Lili Marlene" (en una versión traducida al español y cuyo arreglo musical incluye un extracto de la novena sinfonía de Beethoven); "El Barzón" (canción revolucionaria mexicana que llevó a la fama Amparo Ochoa); "La Cerveza del Pescador Schiltigheim" (canción del Tata Cedrón sobre una poesía de Raúl González Tuñon); o "El Tesoro de los Inocentes" (versión folclórica del tema del Indio Solari).

La Chicana se formó en 1996. En ese lapso, en forma paciente, el dúo enhebró siete discos: "Ayer hoy era mañana" (1997), "Un giro extraño" (2000), "Tango agazapado" (2003), "Lejos (2006)", "Cancion Llorada" (2005), "Revolucion o Picnic" (2011) y ahora "Antihéroes y tumbas", cuyo título remeda el título de una de las tres novelas de Ernesto Sábato ("Sobre héroes y tumbas").

"En el último disco presentamos nuestro material más arriesgado, con aquello que no nos habíamos animado, el costado más excéntrico. Acá no damos un salto tan pronunciado", apuntó Solá.

Consultada por Télam, la cantante reflexionó sobre el nuevo material del dúo y sobre los casi veinte años de la formación
- En "Revolución o Picnic" nos dimos todos los permisos posibles para llevar el perfil de La Chicana al límite. Tocando desde Charly García hasta Eduardo Arolas. A veces uno queda enganchado con los temas que quedaron afuera del disco anterior y eso te condiciona de alguna manera. Pero siempre tratamos de hacer algo diferente dentro de lo que es el estilo que tiene la banda. Dentro de ese estilo, tenemos la libertad de rumbear para diferentes lados.

En este caso jugamos con lo gótico surero argentino y su relación con lo gótico sureño norteamericano, con esa imagen de la clase alta terrateniente que entra en decadencia con la Guerra de Secesión y lo que eso significa para la cultura, articulado con una clase oprimida que se va liberando. Y aquí pensado en relación al triunfo del peronismo y a la lucha de poder con esa clase terrateniente.

- ¿Cómo observás la evolución de La Chicana en estos casi veinte años de vida?
- Creo que hay un par de aportes que pueden señalarse más allá de las cuestiones de gusto. Una es que Estol tiene 45 o 50 temas entre tangos, valses y milongas registrados y que fueron en muchos casos grabados por artistas como Tata Cedrón, Lidia Borda o Adriana Varela. Creo que se trata de una presencia indiscutible.

Después hay otro rasgo que tiene que ver con La Chicana en tanto formación que es la posibilidad de tocar libremente. De no estar pensando que Arolas, Manzi, Gardel y Troilo están sentados en la primera fila mirándonos. Creo que fuimos importantes en ese permiso. fuente: telam.com.ar