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domingo, 28 de junio de 2015

Murió "Chris Squire", el bajista de Yes Anoche.El legendario bajista y co-fundador de la banda de rock sinfónico tenía leucemia. Anoche, murió en Phoenix a los 67 años.

El sábado, a los 67 años, murió en Phoenix Chris Squire, cofundador y bajista de Yes, a causa de una leucemia aguda, diagnóstico que se había dado a conocer en mayo de este año.La noticia es así, fría y exacta. Pero apenas sintetiza, de manera insuficiente, el epílogo de la historia de uno de los músicos más importantes de su generación; de uno de los bajistas más influyentes del rock y sus alrededores; de uno de los no tantos que pueden adjudicarse heber acuñado un sonido propio. Uno de los distintos.
Del arsenal de recursos que ya exhibía en Heart of the Sunrise, del Fragile (cualquier elección será arbitraria) de Yes -'su' banda por creación, elección y convicción-, en la madrugada de los '70, o de la búsqueda que planteba en The Gates of Delirium, en 1974, a la contundencia de la que hizo gala en 2003 en The Unknown, del Conspirancy Project que compartió con Billy Sherwood, en uno de sus proyectos paralelos; de los matices con que vistió en 1975 a su memorable Fish Out of Water, el primero de sus tres legados solistas, a la madurez de su más cercano presente del Heaven & Earth de un Yes modelo 2014 que lo tenía como el único integrante con asistencia perfecta a los 21 discos y a las miles de actuaciones del grupo desde sus primeros pasos, allá por 1968.
Quedarán como dato duro su nacimiento como Christopher Russell Edward Squire, en Kingsbury, en el noroeste del Gran Londres, el 4 de marzo de 1948; también aquel show en el Marquee Club del Soho londinense como parte de la banda Mabel Greer's Toyshop, que disparó un encuentro con Jon Anderson, que dio como fruto Sweetness, piedra fundamental de lo que sería Yes, una de las más importantes y determinantes bandas del rock sinfónico/progresivo, y primera de una larga lista de canciones que jalonaron la ruta del género, Y también quedarán los desencuentros que desencadenaron acercamientos y alejamientos del grupo, en distintos momentos, de todos sus integrantes.
De todos menos de Squire, abanderado de una idea musical que a pesar de sus coqueteos con alguna moda pasajera, de los cualesel disco 90125(1983), fue el mayor exponente; y de algunas etapas de deriva, en las que Drama (1980) y Big Generator (1987) se disputan el primer puesto, supo mantener en alto hasta el final de su camino.
De ahí que no haya discusión posible sobre la autoridad con que ese hombre interminable, de botas altas, calzas, camisas con volados en sus puños y sacones de caballero inglés -o con algún otro atuendo, nunca 'casual'- impuso su vocación por construir melodías detrás de otras melodías, por definir ese groove atrasado la céntima parte de tempo necesaria para que todo sonara fuera de los parámetros de los comunes, y por servir de las armonías justas -desde las cuerdas de su instrumento o de las de su garganta- al andamiaje sobre el que sus compañeros de ruta pudieran dibujar sus fantasías.
Ni la hay sobre el legado indeleble de ese sonido gordo, profundo, de su Rickenbaker, presente tanto en músicos de más allá, como Les Claypool (Primus) o John Myung (Dream Theater), como en otros de más acá, como Javier Malosetti o el legendario 'Rino Raffanelli' del Adiós Sui Generis, que emulaba su emblemático The Fish, en el Luna Park. Y reportado por las decenas de mesajes en las redes; de Geezer Butler (Black Sabbath) y Tom Morello (Rage Against the Machine) a Paul Stanley (Kiss) y Pete Trewavas (Marillion). Todos, condensados en el brevísimo tuit de Joe Satriani: "R.I.P. y gracias, Chris Squire." fuente: clarin.com