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martes, 20 de agosto de 2013

The Civil Wars: una fractura expuesta El dúo folk edita su segundo disco unos meses después de anunciar un paréntesis por "diferencias irreconciliables". Y eso le cabe justo a un disco con buenas canciones y un delicado trabajo vocal, que habla de reproches, almas perdidas y venganza.

Tiene toda la pinta de epitafio para una historia singular. Un buen dúo country, asociado a un estudioso de las raíces del folk americano, ganaba hace dos años varios premios a la mejor banda nueva. Hoy está más cerca de la promesa trunca. Así las cosas, The Civil Wars (Las Guerras Civiles) resulta un nombre profético. El dúo acaba de sacar un segundo disco epónimo con aroma a despedida y rencor.
Un aroma bastante penetrante, por cierto. Desde la portada, una nube negra avanza imponente para devorar toda la imagen. Como metáfora es bastante obvia. Después de pegarla en forma con su debut, Barton Hollow (2011), el dúo anunció en noviembre del año pasado que abría un paréntesis citando "irreconciliables diferencias de ambición".
The Civil Wars no tiene en definitiva canciones nuevas. Los créditos del segundo disco de Joy Williams y John Paul White remarcan que los temas fueron compuestos en los últimos tres años, por lo que el disco parece un rompecabezas de una banda fracturada.
La mayoría de esas canciones son bastante buenas, y dejan un sabor amargo por el muy posible adiós. De la mano de Charlie Peacock, productor y coautor de varias canciones, The Civil Wars acierta cuanto más se asienta en la sequedad del country de raíces americanas.
Se siente en "The one that got away" y "Devil's blackbone", ambos híbridos entre Nashville y el sur profundo. Sobre todo en esta última, con la voz de Joy Williams susurrando una plegaria de ángel caído. Otro punto alto es "From this Valley", con un precioso trabajo vocal del dúo. Ese delicado esfuerzo en equipo hace notar menos las fracturas.
Otras, como "Dust to dust", generan amor y odio: decepcionan un poco porque teniendo todo para ser hermosas canciones se pierden en la intrascendencia del rock orientado a adultos más ramplón y lacrimógeno.
Hay dos covers con distinto resultado. "Tell mama" es una sentida apropiación de la canción que hizo famosa Etta James en los 60. Pero "Disarm", de los Smashing Pumpkins, es irreconocible en su low tempo y, aletargada, pierde la carga emotiva del original.
Como rareza, algo descolocada en el contexto, aparece "Sacred heart", chanson de pura cepa cantada enteramente en francés, que parece más un solista de Joy que un tema deThe Civil Wars.
También está algo desubicada porque es una canción de amor esperanzado. Y en The Civil Wars sobresalen las canciones de reproche, de almas perdidas, de venganza y de insidia. "Oh, el pasto es verde, en todos lados excepto abajo mío", masculla Joy al principio de "Oh Henry".
The Civil Wars se despide con crudeza, con "D'Arline", una balada grabada en un iPhone, con la ventana abierta y unos cuervos graznando levemente de fondo. Un demo "restaurado" por Peacock, según el libro interno. Así de íntimo, pero con un tipo de intimidad anclada en el pasado. Si el dúo se termina acá, es una pena. No está claro que, teniendo todo para hacerlo, haya entregado algo para ser recordado por mucho tiempo. fuente:clarin.com 

Por Guillermo dos Santos Coelho
(Twitter: @g2santoscoelho)