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domingo, 16 de agosto de 2015

90 años de "Mitre": Desde adentro de la historia Radio.La emisora casi que nació con la radiofonía argentina. Líder absoluta en audiencia, las personas que la hacen forman su identidad. Sus claves: información, cercanía y humor.


Son nueve décadas de historia que avalan su liderazgo desde el origen. Porque Radio Mitre nace casi de la mano de la radiofonía argentina. La emisora que fundó la familia dueña del diario La Nación, tuvo su primera emisión un día como hoy de 1925, cinco años después de la primera transmisión radiofónica de la historia. Al menos si se toma la audición de la obra Parsifai en el Teatro Coliseo como la pionera en 1920.
“Fue una de las primeras radios que empezó a transmitir las 24 horas del día”, asegura Juan Carlos Pascual, locutor de Mitre hace 55 años. La historia viva de la radio, repetían sus colegas tras la foto. Y a juzgar por sus relatos, no se equivocan. Si conoce la cronología mitrista desde los inicios de la FM en el 65’. 
“En esa época las transmisiones iban por cable a la Central Cuyo y de ahí a las antenas. Pero había sabotajes, nos cortaban los cables. Ahí se compró un equipo de frecuencia modulada que tenía un alcance de 50 kilómetros y enlazaba directamente con la central”, cuenta.
De ahí a la mudanza al edificio de Maipú 555 en la dictadura de Onganía. “Se le ocurrió a un coronel para ahorrar dinero, juntarnos con El Mundo, Splendid, Excelsior y Antártida. Todos los equipos juntos, era un quilombo. Encima todavía quedaba la resaca del número vivo. Imaginate... (Se acerca Adrián Ajón, jefe de operadores de la radio) este chico empezó a los 15 años como operador conmigo”, recuerda, con la memoria y la voz intacta.
El hombre que dice haber nacido con la radio, estudió arquitectura pero “la radio me terminó envolviendo y dejé en quinto año”. Estudió inglés seis años y lo habla a la perfección. Entonces era el elegido para las entrevistas y noticias del exterior. Ya en los últimos años, gracias a una colección personal conformada por casi 30 mil vinilos y “cinco mil compactos”, participa del programa De la noche a la mañana, donde habla de música con otro histórico del éter como Edgardo Mesa.
Seguimos. En el 85’, el productor Julio Moyano compra la radio -desde Perón, perteneció muchos años al Estado- y la AM 790 se traslada al edificio actual de Mansilla 2668. “Todos los programas de Moyano los hacía yo. El creó programas muy famosos como Sport 80, con tipos como Víctor Hugo Morales. Ahí empezó a subir la radio. Y cuando entra Clarín, se hizo más periodístico”, explica Pascual. Magdalena Ruiz Guiñazú y Néstor Ibarra son algunos de los nombres que lideraron ese cambio.
Por ahí anda Héctor Tricinello, una leyenda del servicio informativo de Mitre -ganador de veinte Premios Martín Fierro y de un Rey de España-. Entró hace 44 años como cadete, cuando la radio estaba en la calle Arenales 1925, en la casa del relator deportivo Lalo Pelliciari. Fue cronista, redactor y llegó a locutor del informativo, lugar que aún ocupa en la radio. A su lado, Juan Carlos Del Missier escucha con atención el relato del día en que Héctor tuvo que salir corriendo al barrio de Flores para informar el asesinato de José Ignacio Rucci en base a lo que le contaban los vecinos. “Y en esa época no había celulares, nada. Un micrófono enorme y dos mil metros de cable”. Tampoco olvidará Tricinello la tarde en que intentó acercarle un micrófono a Lorenzo Miguel y “se lo arrancaron de las manos”.
Del Missier retrocede hacia aquellas madrugadas de Noche latina, ciclo de principios de los ‘90 que recibió a todos los cantantes del pop latino en pleno auge. Recuerda la primera visita de un Ricky Martin pelilargo, con su demo solista en la mano. “Todavía tengo la imagen de Ricky de espaldas esperando el taxi en la vereda”. O aquellos días en que pasaba de su programa al informativo sin escalas, y Raphael comentaba las noticias al aire, sin darse cuenta. El anecdotario es interminable: durante 28 años, pasó por todos los horarios de la programación.
Y continúan en modo ‘rescate emotivo’: los primeros tecleos sobre la Olivetti, la exclusiva con el cirujano Christiaan Barnard luego del primer trasplante de corazón en Sudáfrica en 1967, nota que salió al aire 15 días después del hecho. “Venían las cintas en avión, me acuerdo de ir a buscarlas a las oficinas de Aerolíneas en Paseo Colón”, dice Tricinello.
Ya en el tercer piso del edificio, el gerente de programación Jorge Porta justifica el lema Mitre informa primero, y detalla recordadas primicias como el levantamiento carapintada, o la primera detención de Maradona en la Argentina.
Su formación como periodista gráfico sirvió para que la emisora se anticipara a la noticia en vez de contarla con los diarios. “La idea fue hacer nosotros los diarios”, resume. Aunque también destaca el humor como uno de los pilares de la comunicación. “Hicimos escuela. Tuvimos a Castelo y Guinzburg, Saborido y Quiroga, Rubio y Rottemberg Ariel Tarico, y el maestro de hoy que es Rolo Villar”, se enorgullece.
Y entre tanto anecdotario, llegamos a 2015, a tiempos de historias de padres e hijos periodistas. Las de Miguel y Nicolás Wiñazki, que debutaron juntos este año con “La noticia deseada”. O la de Alfredo y Diego Leuco, quienes empezaron a compartir el pase de un programa a otro. Fue en esa transición donde surgió el “Cuidate changuito. Chau pa”, lema que los define. “Nos preguntan cuál fue el proceso publicitario de esa frase. Y yo siempre digo que se lo decía cuando lo dejaba en la puerta del colegio”, cuenta Leuco mayor, validando el viejo precepto: ‘la radio es la vida misma’.
EN PRIMERA PERSONA
Jorge Lanata: La radio es el alma
Yo creo que lo más inteligente en radio es abrir una puerta. Yo participé en Radio Belgrano en los ‘80 y también llegamos a estar primeros como hoy en Mitre. La radio tiene que ser lo más parecido a la realidad, y creo que eso se logra en el programa. Digamos, si la televisión tiene más que ver con el poder, la radio es el alma. Hay momentos del día a los que yo llamo “radio en estado puro”. Como si lo que está pasando, está realmente pasando. Son esos momentos en los que no te podés bajar del auto, abrís la puerta y te quedas porque querés seguir escuchando. Eso se transmite. Es como que estés cenando y una voz se meta en la cena para contarte lo que pasa. Y nosotros nos seguimos sorprendiendo con el fenómeno radial. Así como decían que la televisión iba a matar al cine, la radio está más viva que nunca. Porque creo que cada medio genera su público. Este es un medio trasladable. Por más que Internet sea para mi el medio más democrático y la aparición más importante desde la imprenta, la radio va a seguir sobreviviendo. Porque cuando vos querés escuchar una voz, prendés la radio, no la tele ni la compu. Es un diálogo entre dos personas. Pegamos toda la vuelta y volvimos a lo básico. Un palo va a ser siempre una espada para un pibe. Hay básicos que son indestructibles.
Magdalena Ruiz Guiñazú: La casita de los viejos
Estuve del ‘87 a 2007 en Mitre. Y volví en el 2013. Fue como haber vuelto a la casita de los viejos. Hemos vividos muchas cosas en Mitre todos juntos. Me acuerdo de aquellos primeros programas de Magdalena tempranísimo, cuando los columnistas eran Natalio Botana, Marcelo Bonelli y después se incorpora Joaquín Morales Solá en política. Fueron años muy movidos. Nos tocaron los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA. El levantamiento de Aldo Rico y el copamiento de La Tablada. En el levantamiento de Seineldín, me acuerdo que Fernando Carnota estaba sentado en el móvil de la radio y un balazo le rozó la nuca. Se salvó de milagro. Estábamos al aire al grito de “¡Balearon el móvil!”. Otra época brava fue la de José Luis Cabezas. Tuvimos muchísimas amenazas. A Bonelli le pegaron muy feo. A mi dejaron una bala 39 en el felpudo de mi departamento. Ahora estoy de lunes a viernes con Lanata. Y los sábados de 10 a 12 hacemos La semana. La radio siempre me gustó por esa inmediatez que no requiere de ningún tipo de escenario como la tele. La cosa va directamente al aire, la noticia va al instante. ¿Si extraño estar todas las mañanas? Después de 29 años de levantarme a las 4, no sabés la felicidad que me da leer los diarios en la cama.
Marcelo Longobardi: Cuna de grandes
Yo entré a trabajar en Mitre como productor en 1982. Fue mi primer trabajo en periodismo. Era pasante en la producción del programa de Neustadt y Mareco, cuando la radio estaba en la calle Maipú 555 y ya era una radio muy importante. Pero al poco tiempo, la radio se mudó a Mansilla 2668. Era un soldado raso, ni siquiera cobraba sueldo. Y cuando me fui en el ‘85, nunca más volví al edificio de Mansilla. Cuando Mitre me contrata en enero de 2013, volví y me pasaba varias horas caminando por el edificio. Quería percibir y oler todo, me quería aclimatar. La gente me miraba como a un loco. Pero eso a mi me produjo una profunda emoción, porque tuve la sensación de que había llegado a algún lado. Del ‘85 al 2013 me pasaron muchas cosas en mi vida, en mi profesión. Pero en ese momento sentí que había llegado a algo, como todo lo que había hecho en mi carrera se conectó y encontró un sentido. Porque en el fondo, Mitre es siempre una asignatura pendiente para todos los que hacemos radio. Es un lugar por donde pasaron todos los grandes de la radio, formó a mucha gente. En esos días de enero, me sentaba en un rinconcito y miraba, trataba de encontrarme. Era el mismo ascensor, la misma puerta, los mismos muebles. Fue una conmoción interior poderosa. fuente: clarin.com