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martes, 24 de marzo de 2015

SHOW "La habitación guardada" de Juan Pablo Hernández, en el Virasoro El guitarrista Juan Pablo Hernández presenta el próximo jueves en el club de jazz Virasoro (Guatemala 4328) "La habitación guardada", un notable material de estudio donde propone la posibilidad del diálogo improvisador, con una delicada afinidad melódica que permite reunir sin desvaríos lo abstracto y lo cancionístico en un formato común.

Considerado una de las referencias de la guitarra del jazz argentino, Hernández lidera un quinteto de reconocidos músicos como Ernesto Jodos en piano, Rodrigo Domínguez en saxo, Carlos Álvarez en contrabajo y Martín Lambert en batería, con el que viene trabajando desde hace cinco años y para el que este material es una suerte de cierre y despedida.

Después de "La memoria de los sueños", que editaron en 2011, el quinteto grabó en una sola sesión de 10 horas el 19 de junio de 2014 este material, que reúne composiciones de Hernández de los últimos tres años y que fueron pensadas especialmente para la sonoridad de la banda.

"Para mí lo más interesante que sucede en este material es que suena como un grupo en el que cada uno de los músicos propone un aporte muy concreto y la música le da un lugar a la personalidad de cada uno; es un disco además donde no se repiten fórmulas sino que todos los temas proponen encares diferentes y donde hay un buen balance entre las improvisaciones y la cabalgadura general de las composiciones", comenta Hernández en una primera aproximación al material que sonará de nuevo en junio en Thelonious.

Al mismo tiempo, el músico que fue finalista de la Gibson Jazz Guitar Competition del Festival de Montreaux en 2005 y que en la actualidad conforma un dúo de improvisaciones junto al pianista Francisco Lo Vuolo destaca que "La habitación guardada" es un material que viene a cerrar la etapa del quinteto.

"Este disco estuvo pensado sabiendo que es el último que hacemos con esta formación y los cinco entramos al estudio con la idea de estar cerrando una etapa, la propuesta ahora es explorar otros formatos porque de alguna manera escribiendo para el quinteto llegué también a un cierto lugar de comodidad y está bueno volver a plantearse otros desafíos", cuenta el guitarrista.

Consultado sobre el trabajo de liderar una banda con músicas propias a lo largo de tanto tiempo y sobre el rol que uno debe asumir, Hernández señala que "primero vas encontrando cuál es la identidad del grupo más allá de cada uno como músico o individuo".

"Cuando armás un grupo –señala- aunque tengas músicos geniales nunca sabés qué va a terminar pasando con la dinámica general y la relación de esos músicos con los temas que vos llevás; en mi caso, fui descubriendo con el tiempo cómo funcionaba esa dinámica, qué pasaba cuando dejaba determinados lugares abiertos, cuál era la manera en que la música era procesada por cada uno de los miembros del quinteto".

"Con este quinteto -remarca Hernández- hubo otra cuestión adicional y es que yo supe desde el principio, por lo activo y solicitado, que son todos los músicos en la escena y los proyectos propios que desarrollan que el tema de los ensayos iba a ser una complicación y que íbamos a poder ensayar para ocasiones puntuales"

"De manera que tuve también que aprender a llevar música que intuía que podía funcionar porque no había mucho espacio para ir probando en base al ensayo y el error sino que había que hacer funcionar las cosas ahí, y en esto mi música se benefició enormemente por la capacidad de los músicos del grupo que contribuyeron a hacer caminar las ideas que yo llevaba", redondea sobre esa modalidad.

En relación con esta dinámica de trabajo, Hernández dice que no todo es igual y lo grafica así: "Hay temas que tienen mucho escrito, otros menos, otros un poquito; en general hay determinadas partes que cada instrumento tiene escritas y después hay un lugar para la improvisación, en el marco de un material donde probamos sonoridades más abiertas, donde de pronto escribía una melodía que la podía tocar el piano, el saxo o la guitarra y entonces íbamos escuchándonos y viendo sobre la marcha quién la tocaba, sin demasiada rigidez estructural".

Indagando en sus propios criterios compositivos, Hernández indica que busca que los temas dentro de cierta complejidad tengan también un costado propio del universo cancionístico.

"Pueden ser más o menos abstractas pero no dejan de ser composiciones que tienen un costado melódico definido; me gusta mucho mezclar esos costados: la cuestión más melódica y cierto nivel de abstracción mayor; como oyente me gustan los grupos que hacen ese buen balance entre lo escrito y lo improvisado, donde las dos aproximaciones se mezclan; y también me interesa que cada tema suene como un universo propio y que un disco no esa un conjunto de temas sueltos sino una obra, que haya una cierta idea de unidad o de línea que recorre todo el trabajo", concluye. FUENTE: TELAM.COM.AR