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miércoles, 12 de febrero de 2014

TEATRO. Norma Pons: “Esto es una revancha” Ganó el premio Estrella de Mar a la mejor actriz dramática, por “La casa de Bernarda Alba”, y también se llevó el Oro. Asegura que nunca le creyeron que podía hacer un clásico.

Hasta por teléfono trasmite intensidad Norma Pons, una corriente eléctrica que despide la conversación con una pregunta directa: “ ¿y a vos, pibe, te gusté con mi trabajo de Lorca?” Tiene más de cincuenta años de trayectoria y el lunes fue premiada en los Estrella de Mar como actriz protagónica en drama. Además, se llevó el Oro.
Ambos reconocimientos fueron por su rol en La casa de Bernarda Alba, “ el primer clásico de mi carrera ”, que dirigió José María Muscari. Es la tercera vez que se reúne con este director, antes compartieron Cash y 8 Mujeres. Pero el premio tiene, acaso, un crédito más hondo y personal con una dedicatoria especial hacia el medio. “ Soy una verdadera actriz criolla, ¿por qué nunca me creyeron que podía hacer un clásico?” Aunque la obra tenía varias nominaciones ¿no te esperabas realmente el Oro?

Nunca en mi vida. Apunté a una sola cosa: ganarme el de actriz dramática, porque eso era cerrar un ciclo de muchos años de lucha, y también poder decirles a todos que debían creer en mí. “Actriz dramática” tiene que ver con mi oficio, con mi desesperación. A esta altura de mi vida se abre esta puerta, me hubiese gustado que sucediera antes, es verdad, pero nunca me cansé de buscarlo. Soy una mujer muy humilde, una actriz, sin respaldo ni padrinos. Soy una más como tantas.
¿Lo viviste como una revancha?

Sí, esto es una revancha que tenía contra la vida ¿me comprendés? Nací con esta vocación, no me pudieron torcer el camino y tengo un amor incondicional a lo que hago cada noche en el escenario. Debo agradecer que este momento de la vida me encuentra entera y con ganas de seguir luchando.
¿Por qué pensás que nunca se te reconoció en otro lugar que no sea la comedia o la revista?

Es que acá, en la Argentina, te ponen rótulos: “la actriz intelectual”, “la actriz de cine”; se hace una balanza con la gente, te empaquetan y después te encasillan. Como yo vengo de un lugar distinto, al igual que Iris Marga, Tita Merello, Gloria Guzmán, siempre se preguntaron “ ¿Cómo puede hacer un clásico alguien que viene de la revista?
“ Les parecía imposible.
Moria Casán me dijo en una entrevista que una actriz de la época de oro de la revista podía hacer cualquier género teatral; pero que una actriz por más “seria” y “experimentada” que sea es incapaz de transitar la revista. ¿Lo compartís?

Moria tiene toda la razón. La revista es un género muy difícil, las que lo hicimos podemos hacerle frente a cualquier cosa. Mira, una vez fui al San Martín con un proyecto para estrenar una obra y Kive Staiff ( ex director del Complejo Teatral de Buenos Aires ) me contestó “ este lugar no te va a divertir, mejor seguí con lo tuyo ”. También me rebotaron en el teatro Nacional Cervantes. Eso me dio mucha bronca. Soy una actriz que se formó haciendo espectáculos con los grandes actores de este país: Inda Ledesma, China Zorrilla, Marrone, Olmedo; debuté con Niní Marshall y Pepe Arias. Me tendrían que hacer viajar por el mundo como actriz criolla, pero nunca me tuvieron realmente en cuenta.
¿Por qué le das tanto valor a interpretar un clásico?

Porque a todos nos gustan los clásicos, es algo que sale de mi corazón, no me preguntes por qué. Te diría que es una manera de pisar más fuerte con uno mismo, de animarse a más. Ojo, también valoro mucho obras que hice como Cocinando con Elisa, de Lucía Laragione, dirigida por Villanueva Cosse en el teatro del Pueblo. Ese fue un gran éxito. Pero una noche me reuní con Muscari a tomar un café, y cuidado que yo no me siento a tomar algo con cualquiera. Tiene que ser un hombre que considere sabio, inteligente, porque valoro mucho poder hablar y mirar de frente al otro. Sino, me quedo en mi casa. En ese café le comenté al pasar que realmente era una pena que en mi currículum no figure ningún clásico. Y al poco tiempo él convenció a (Javier) Faroni, el productor, para llevar esta versión de Lorca al circuito comercial. Por fin sentí que me empezaban a creer.
¿Por qué decidiste actuar?

Nadie decide nada en la vida, se nace. Yo nací para actriz, por eso en el discurso de agradecimiento del premio dije que esa necesidad venía desde el vientre de mi mamá. Y después de ese comienzo todo es trabajo. Agradezco que siempre conté con la ayuda de mi familia, que respetó mis tiempos y mis silencios. Incluso, fueron ellos los que me ayudaron monetariamente cuando no estuve bien. Hubo un respaldo muy fuerte tanto para Mimí ( su hermana ) como para mí. Por eso los premios que me dieron los defiendo con uñas y dientes.
Para dedicarte a la actuación resignaste tu propia familia.

De eso no hay que echarle la culpa a nada. Fue así y está todo bien. Yo hice mi vida como quise y como pude. Creo que lo más valioso fue que supe manejar los tiempos, porque el que maneja los tiempos maneja la vida. Ahora estoy feliz por lo que me pasa hoy, no le echo la culpa a nadie por no tener hijos, ni familia, me hago cargo de todo y lo asumo. No tomo pastillas a la noche para dormir en paz.
¿Qué relación tenés con Gasalla?

Durante 17 años fui su segunda en la tele, fue una etapa importantísima de mi carrera. Las nuevas generaciones pueden ver lo que hicimos en Internet y se siguen divirtiendo. Eso quiere decir que una sigue vigente, aunque no soy amiga de todas esas cosas de la tecnología, no tengo nada de todo eso. Es más, tengo un celular para hablar porque ni sé mandar un mensaje de texto. Volviendo a Gasalla, él es un primerísimo actor que respeta la profesión. Todos los personajes que hice con él en tele los creó para mí. En ese tema fue muy generoso. Yo no terminé la relación con Gasalla, él dejó la televisión. No sé por qué creyeron que tenía que estar pegada a él para siempre. Hoy te puedo decir que terminamos bien, con mucho respeto de su parte y de la mía.
¿Cómo estás de salud?

Estuve internada en observación esta temporada, pero fue una pavada, solo un broncoespasmo. Me puse bien y seguí con las funciones. Lo que pasó fue agrandado y dijeron que estaba a punto de morirme. Una barbaridad. fuente:clarin.com 

Por Juan José Santillán