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viernes, 31 de enero de 2014

Pepe Cibrián: “Broadway no me interesa” A los 65 años, será dirigido por primera vez en su terreno. Interpretará a Bernardette, un transexual, en el musical “Priscilla”. Dice que como actor es fácil y cuenta por qué “Drácula” no se estrenó en Nueva York.

Pepe Cibrián, el ekeko contrataca. Cuando no te toca verlo con las joyas de su madre, un anillo por cada dedo, collares, pulseras, anteojos graciosos, te toca híper travestido en plan Priscilla, y mimoso. Te abraza, te besa, te llena de purpurina. “Si me deseás, sólo hacémelo saber”, dice alto como un pino. ¿Te gusta vestirte así? “Ayy, ohhh, ahhh”. Está demasiado arriba como para escuchar. A días del estreno de un musical donde la tolerancia, una vez más, será puesta a prueba con la temática gay, Pepito está como poseído, empriscillado . Se deja tocar las tetas de utilería y muestra unas piernas que ya desearía tener Dolores Barreiro en 30 años.
Pepito hará de Bernardette, el transexual por donde pasa la historia de Priscilla, la reina del desierto, un musical con los mejores temas de los ‘70 y los ‘80. Transexual: eso sí que es salir del closet, ¿no es cierto? “El transexual es un hombre que nace con psiquis femenina y puede llegar a tener conflictos genitales -dice Pepe-. Por eso necesita asumir un rol completo. Lo sé, tengo un amigo que empezó a trabajar conmigo y yo le decía: Pablo, ¡caminá como macho!
, y él, pobrecito, no podía. Quería ser mujer. La operaron y ahora está casada y me dijo que siente como mujer. Tiene orgasmos y todo... Yo soy gay, mi identidad es hombre y mi decisión personal en la intimidad es tener vínculos con hombres... ¿Sabés que Bernadette existe? Buscala en Google: “Carlota +transexual+Australia. Es una mujer monísima. A partir de eso empecé a investigarla. Como Pablo, ella también siempre se sintió mujer”.
¿Te gusta vestirte así?

Nunca me había vestido de mujer. Nunca antes me había maquillado de mujer. Nunca tuve esas fantasías (...) Vimos con Santiago, mi pareja, el muscial de Priscilla en Londres y le dije que me encantaría hacer el personaje de Bernardette. Cuando me enteré de que acá se estaba por hacer la obra, me postulé y uno de los productores de la puesta se cagó de risa. Después hubo un almuerzo con Valeria (Ambrosio, la directora general) y los productores y me preguntaron: “¡¿Te dejarías dirigir?!”. Claro, era lógica la inquietud. Nunca antes me habían dirigido.
¿No te dejabas?

¡Nunca me llamó nadie! La verdad es esa. Nunca me habían convocado para actuar. Yo les dije que sí, que venía de seis generaciones de actores. Y aquí estoy. Si acepto ser dirigido, soy el señor más respetuoso del mundo, y lo soy. Trabajar con Valeria me gusta. Me enseñó un montón de cosas. Me dejó hacer mi Bernardette. Esta vez no dirijo, no produzco, estoy en mi camarín y, llegado el caso, si me preguntan, aporto lo que haga falta.
¿Sos fácil?

Soy fácil. Reconozco que quería ser protagonista. Mandatos familiares, la lucha del autor, etcétera. Cada vez que actué fue en mis obras. El cartel era mío, yo solito me ponía. Cuando me ofrezco y me aceptan ser parte de un elenco... ( se emociona ) Ahhh, sentí que se había cumplido el mandato de mi padre. ¿Cómo no voy a dejarme dirigir? En mi vida elegí ser director y llevar adelante un género inexistente para diferenciarme de mis padres. No era fácil ser Cibrián Campoy... Ahhhh ( se emociona otra vez ). Elegir un género que no existía fue una manera de crear algo propio y, al mismo tiempo, de tomar distancia. Este es un gusto que me di a los 65 años. Después de esta experiencia, si gusta lo que hago, quién dice esté empezando una carrera actoral...
¿En qué momento de nuestra historia musical llega “Priscilla”?

La historia del musical en la Argentina soy yo.
Drácula explotó el musical. Se crearon escuelas, hoy día hay gente entrenada de puta madre. Todos cantan, todos bailan. Esto pasa en los Estados Unidos o en Londres, pero acá... Acá es totalmente surrealista.
¿Por qué “Drácula” no llegó a Broadway?

Porque me importa un carajo Broadway, no me interesa. Vino un productor, me dijo maravillas, pero había que cortar un número, el presupuesto tal cosa... ¡Qué lo hagan ellos!
Drácula es como es. Además, no pienso ir a los Estados Unidos para ser un latino de mierda.
Pareciera que la ficción pasó de tratar la homosexualidad con estereotipos a ponerse un poco más sutil. ¿“Farsantes” puede ser un ejemplo de esto?

Te voy a explicar: Priscilla no es una apología de la homosexualidad. Es una obra que habla en contra de la discriminación. Podrían haber sido payasos, actores pobres, lo que quieras. Da la casualidad que son homosexuales, transexuales. Es una obra con enorme humanidad. A mí no me gustan los guetos. No pienso en esta obra como una obra gay... Y yo no estoy tan de acuerdo en lo que decís sobre la tolerancia. Lo que mejoró es la idea de no discriminar. La discriminación sí es algo que ahora asusta un poco.
No discriminar: una nueva forma de la hipocresía.

Sí. Somos caretas con respecto a las novedades. Qué bárbaro, decimos, pero...
Pero que los travestis sigan en sus respectivas zonas rojas...

Eso es lo careta. La sociedad por ahora no permite otra cosa.
¿Flor de la V es funcional a esa tolerancia? ¿Es el “amigo judío”?

Sí, horroroso. Espero que evolucionemos. Me preocupa saber cómo será la vejez de un travesti.
Creo que no llegan a viejos.

Sí, ya sé. Apenas logran vivir 35 años promedio. Dura la vida real.

Por Hernán Firpo fuente:clarin.com