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sábado, 9 de noviembre de 2013

CASTAÑA EN EL GRAN REX Cacho armó un boliche El autor de “Garganta con arena” transformó en una fiesta su presentación, gracias a invitados como Palito Ortega, tres “Buenos muchachos”, Cacho Fontana y Adriana Varela.

El espectáculo ya había comenzado en la entrada cuando de repente una limusina blanca se estacionó en la puerta del Gran Rex. La gente que estaba haciendo la cola se abalanzó sobre el vehículo y empezó a sacar fotos al aire hasta que finalmente aparecieron El Coco Basile, El Bambino Veira y Guillermo Coppola, Los “Buenos Muchachos”, como después los llamaría Cacho Castaña. Las señoras -madres morales de los hogares argentinos que esa noche se permitieron portarse mal- suspiraron, cruzaron las piernas, gritaron y los aplaudieron arriba de sus botitas de leopardo que las hacían caminar un poco raro.
Adentro del teatro ya se vivía una fiesta de voces que clamaban desordenadamente por Cacho. Cuando finalmento se bajaron las luces y se abrió el telón, tres parejas de tango bailaron una coreografía casi acrobática en lo que sería una especie de bar con una orquesta de una decena de músicos, violines incluídos, que tocaban entre faroles. La primera sorpresa de la noche fue Cacho Fontana, que se dio el lujo de presentarlo y confesó que tanto a él como a Castaña, el apodo “Cacho” se lo deben a sus respectivas madres. Cacho salió al escenario y el teatro entero se puso de pie y bailó y cantó Lo llaman El matador.
“Estoy muy sensible, muchísimas gracias por esta noche”, dijo Cacho con los “ojos húmedos”, como le gusta decir a él, y después se puso a hablar con el público. Presentó a los Buenos Muchachos que se tuvieron que parar ante la ovación. El público empezó a señalar distintas partes del teatro y de repente la platea estaba diseminada de famosos que se empezaron a levantar como si fueran flores floreciendo en un jardín en primavera. Aparecieron Mónica Gonzaga, Martha González, Coco Sily y la primera novia de Cacho, que al principio no reconoció, y con quien recordaron la Plaza Irlanda donde iban cuando él tenía 17 y ella, 14. “¿Yo también salí con vos?”, le preguntó a una mujer que se paró para decirle “Te amo”, alimentando su fama de mujeriego. “Qué lindo boliche que podés armar acá”, dijo y cantó Café La Humedad.
Vestía un traje azul petróleo tornasolado, con una camisa blanca y zapatos de gamuza negros. Su voz, sonrisa y mirada estaban en perfecta sintonía. Entre los invitados que lo acompañaron en el show estuvo Adriana “La Gata” Varela, con quien estrenaron los tangos Bajo un cielo de estrellas y El morocho y el oriental, acompañados de dos guitarristas formidables. También cantaron Garganta con arena, en honor al Polaco Goyeneche, Naranjo en flor y Malena.
A cada tema lo cerraron con un piquito. Cacho le rindió culto al atorrante y convirtió al teatro en una instancia íntima: parecía que le estaba cantando a cada uno de los que fue a verlo en privado.
La otra figura que se sumó fue Palito Ortega, a quien Cacho le hizo algunos chistes por su supuesta “cara de bueno”. Cantaron Un muchacho como yo y La felicidad, entre otros. Cerró el show con Septiembre del 88.
De fondo aparecieron imágenes de las Madres de Plaza de Mayo, y luego de la bandera argentina con la melodía del Himno Nacional. “Juntos podemos salir adelante: ¡Viva Argentina, viva!”. fuente: clarin.com