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viernes, 2 de agosto de 2013

Padre César: “Lo que hace Francisco tiene mucho rock” César Scicchitano celebra la misa en Villa Luro, es amigo de Bergoglio y prepara un disco con un tema homenaje al Papa. Dice que, aunque a Francisco le gusta el tango, está dando vuelta una estructura, como si fuera rockero. Por Gaspar Zimerman.

Dentro de un rato, en esta parroquia de Villa Luro (Sacratísimo Corazón de Jesús), César Enrique Scicchitano Tagle, más conocido como el Padre César, estará celebrando la misa de las 19. Pero ahora, con zapatillas All Star, gorra y campera de cuero sobre la sotana, está mostrándonos su faceta de músico: gracias a la papamanía , después de años de trajinar escenarios con su banda -Los Pecadores-, firmó contrato para editar un disco con una discográfica multinacional. Su caballito de batalla es Francisco, compuesta en honor de Jorge Bergoglio, uno de sus amigos ilustres. Otro es Pity Alvarez. En la lista también estaba Pappo: siempre da su “bendición rockera” en el homenaje anual que se le hace al Carpo en Luján.
Con ese look, ¿te inspiraste en Capusotto para lanzar tu carrera musical?

No, él se va a inspirar en mí.
¿Entre la música y el sacerdocio terminaste optando por el sacerdocio por falta de groupies?

No, no. Yo venía haciendo música desde pibe. En un momento le di mucho lugar al mundo espiritual y entré al seminario. Pensaba que la música era un hobby, aunque tocaba, muchas veces me pagaban, y tenía alumnos. Pero en el seminario, a medida que pasaba el tiempo, había algo que me faltaba adentro, y era la música. En el último año, el padre Delfino me lleva con el padre Segade, un cura músico. El captó que a mi vida le estaba faltando música. Al principio fui con él a hacer música sacra, y con el tiempo volví a mi esencia: el rock, el adoquín, el barrio. Pude reunir el mundo espiritual con el de la música.
¿Venías de una ámbito religioso?

No, no era un pibe creyente, sino una persona que se fue haciendo en la vida, en la calle. Mucha noche de café, mucha esquina: así fue mi adolescencia y mi música.

Estabas entre ser Cacho Castaña y lo que sos.

Claro, lo que pasa es que a mí me interesó mucho más el rock, porque en la época de la dictadura lo que me ayudaba a pensar otra cosa era la filosofía del rock: Litto Nebbia, Cantilo, Pappo, Spinetta, Manal, Charly...
Vox Dei, Pastoral...

Claro, los Vox Dei eran unos iluminados: cómo tan jóvenes crearon a partir de los textos sagrados esa obra maravillosa que es La Biblia. Y ellos eran de barrio también.
¿A qué edad entraste al seminario?

Cuando tenía 21, 22 años. Fueron ocho años en los que me pasó de todo, porque estaba en el lugar donde me formaba para lo que quería hacer y, a la vez, hacía cosas que no tenían nada que ver con mi interior. Fueron años de luz y de oscuridad, de una incertidumbre muy grande. Cuando tenía que ir a hacer los trabajos pastorales, mis compañeros estaban felices pero yo estaba deprimido. Y ahí es cuando viene este cura que me dice “¿Vos no tenías pelo largo y pantalones de cuero? Yo te hice las luces en un recital”. Y él me manda con el padre Segade.
O sea que si no hubiera sido por la música, habrías dejado el sacerdocio.

Lo habría dejado o habría sido un contrato que hubiera hecho y no algo que me llena de vida.
¿Dónde queda la trilogía ‘sexo, drogas y rocanrol’ en tu caso? ¿Habría que cambiarla por ‘hostias, agua bendita y rocanrol’?

“En el nombre del rocanrol, Dios”, diría yo. La de “sexo drogas y rocanrol” puede ser una etapa que hayan vivido muchas personas, pero muchos otros no han aplicado ese eslógan a sus vidas. La filosofía del rock tiene que ver con el power que uno le pone a la vida. Cuando digo que Cristo tiene mucho rock, es porque tuvo esa rebeldía de dar vuelta lo que se venía haciendo. Lo que hoy está haciendo Francisco, aunque a él le gusta el tango, tiene mucho rock, porque está dando vuelta una estructura.
¿El primer milagro de Francisco es que vos grabes con Sony?

En mi vida su primer milagro como Papa podría ser esto de que grabo con Sony. El, como arzobispo, me había hecho cartas para presentarme a compañías, y que me escucharan, pero nunca tuve la suerte de poder llegar ahí.
No le daban pelota.

No, y eso que presentó varias. Pero no era como hoy, con todo el boom que implica su figura.
“Recen por mí”, lo que siempre dice Francisco y vos cantás como estribillo, ¿no es un pedido un poco egocéntrico?

No, al contrario. El sabe que sin la oración no va a ningún lado. Y él se la pasa rezando por la Humanidad. Cuando asume como Papa, lo primero que hace es inclinarse ante la gente y pedirles que recen por él, que le venga esa energía para después poder tenerla para los otros. Es un acto de humildad muy grande.
Yayo y los de “Sin codificar” te primerearon con “La cumbia papal”.
Los admiro muchísimo, me pareció buenísima. Bendito sea todo lo que se hace así, sin deseos de ofender a nadie.
Si “Francisco” pega como “La cumbia papal”, ¿las ganancias a dónde van a parar?

Como sacerdote puedo administrar lo mío, pero mi anhelo no es ganar plata, sino solventar mi música para desarrollar una carrera. Necesitás guita para afiches, fotos, discos… Hoy, gracias a Dios, hay una compañía que me respalda, pero mañana no sabés si está.
¿La idea es recuperar a través de la música a los jóvenes que se alejaron de la Iglesia por episodios como el del padre Grassi?

No sé si en ese caso puntual, pero sí diría esto otro: que llegue a ellos algo que les ayude a tomar fuerzas para caminar contra la corriente, a redescubrir su corazón, a abrir los ojos y los oídos para percibir al de al lado, para ayudar al que está caído. Esa es la misión de lo que hago.
Hablando de rock e Iglesia, ¿qué opinás del casamiento de Marilina Ross?

Lo respeto mucho. No soy quién para opinar: me estaría metiendo en la vida de otro. Si ella lo celebra con alegría, ¿por qué me tengo que poner en un lugar de oposición? Es libre de decidir.
Pero Bergoglio se opuso al matrimonio igualitario.

Sería distinto si quisiera casarse en la iglesia. Es un tema civil: si lo permite la ley civil, está bien. El habla en nombre de una institución; a veces un miembro de la Iglesia debe decir cosas con las que no está de acuerdo. Les pasa a muchos políticos: a veces tienen que decir lo que manda el partido. Y una cosa es no estar de acuerdo y otra es discriminar.
¿Escuchás rock cristiano?

Cuando escucho a Ray Charles, escucho rock cristiano. O a Stevie Wonder. Spinetta era un creyente, Pappo también. Hay bandas que son más directas en escribir cosas cristianas, pero cuando en todas las canciones se habla de lo mismo, a mí me empalaga. Estar todo el día con el “Jesús, te amo; Jesús, te amo; Jesús, te amo”, es como comer dulce de leche todo el día. fuente:clarin.com