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martes, 2 de julio de 2013

Gira mágica y con destino El grupo abrió su serie de cuatro shows en el Luna Park para presentar “Destinología”.

En la cresta de su propia ola, la banda porteña de pop abrió su ronda de cuatro noches en el Luna Park para presentar Destinología, su tercer disco. “Presentar” es una formalidad: cada canción fue coreada entera por la multitud. Este fue el regreso a la “ciudad mágica de Buenos Aires”, como cantan, después de aquel show gratuito para 100 mil personas en el escenario de Figueroa Alcorta y La Pampa (el 8-D biónico). Y ocurre en el núcleo de su #tourdestinológico que comenzó el 8 de junio en Córdoba.
Y qué fuerza la de esta ola, impulsada por un público de amplio rango: el campo, conquistado por los más jóvenes y efervescentes + un porcentaje más maduro. Los laterales, también colmados, y las plateas plenas de parejitas, padres & hijos & hijitos, teenagers que asedian con sus telefónos a Celeste Cid, la novia de Chano Moreno Charpentier, el frontman del grupo. Estoica y cordial, de chaqueta con ornamentos dorados y una amplia falda negra, soportó hasta que sus amigos lograron una tregua. Justo a tiempo, cede la música ambiental... atrona Rapsodia Bohemia y un reloj en pantalla inicia la cuenta regresiva que los ansiosos corean desde 15”. Se ajustan las luces y el aullido impregna todo.
Sin escenografía, con las pantallas necesarias, y sin invitados, la banda es protagonista: principalmente, Chano que camina el escenario, toma la guitarra o va a los teclados, y Bambi (su hermano y bajista), que aporta voces. En el frente está Sebastián Seoane (guitarra) y en línea de tres, Germán Guarna (teclados), Diego Lichtenstein en la batería (quien sobre el final de la noche rapeará una parte del hit Arruinarse) y las violas que suma Juano Romero.
Luces y paneos de lásers dominarán la atmósfera durante toda la noche.
El show se estructura en tres partes: adelante el cancionero más pop, siempre con tiznes de rock y electrónica. Con bombas radiales como Loca o Beautiful, o el nuevo Mi vida secreta. En el medio, un respiro acústico en el que Chano aprovecha para decir que “ no hay nada escrito para nosotros si no que somos lo que escribimos. De eso se trata esa aventura loca de andar nuestro camino ”.
El cierre será con bombo en negra, pulso electrónico subidón, algo de electro y La melodía de Dios, que se pega como mermelada, antes del cierre beatle.
Después de cantar hasta que las amígdalas se les volvieron reversibles, “el piberío biónico” con quien Chano comparte el crédito del suceso, debe haberse quedado calladito. Afuera, una alfombra de souvenirs, como no podía faltar, los conducirá por la avenida Corrientes. fuente:clarin.com.ar

Por Mariano Del Aguila