No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí. No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. "
Y tú, mar... También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme, Desde la playa veo tus dedos que me invitan, Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado. Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa, Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas, Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte. Mar violento, tenaz y embravecido, Mar de respiros profundos y revueltos, Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados, Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas, También soy como tú: con uno y muchos rostros Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz, Cantor de los amantes que duermen abrazados
No hay comentarios:
Publicar un comentario