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domingo, 20 de marzo de 2016

"Brindando por nada", el nuevo trabajo de Las Pelotas LAS PELOTAS ACABA DE LANZAR SU NUEVO DISCO DE ESTUDIO "BRINDANDO POR NADA" CON GRANDES CANCIONES, MIENTRAS QUE ARIEL PRAT PUBLICÓ UN TRABAJO EN EL QUE MEZCLA LA MURGA, EL TANGO Y EL ROCK, CON UNA INTERESANTE IMPRONTA POÉTICA.

LAS PELOTAS, “BRINDANDO POR NADA”
Nuevo disco de estudio de las Pelotas, luego del compilado en vivo “5X5” y su anterior trabajo “Cerca de las nubes”, en el que la banda concretó una incursión sonora muy interesante. En esta ocasión la banda trabajo de acuerdo a su tradición sonora mezclando toques post-punk con canciones de un pop más melancólico.

La producción corrió por cuenta del tecladista Sebastián Schachtel y el vocalista y guitarrista Germán Daffunchio que trabajaron en los estudios Panda con la colaboración de Mariano Bilinkis y en Los Angeles, en la localidad cordobesa de Nono, con la ayuda de Uriel Mckern.
El disco comienza arriba con “Algún día será mejor” que comienza con la banda calentando la maquina hasta que la batería de Gustavo Jove se pone más power y las guitarras de Germán Daffunchio y de Tomas Sussman van por un estribillo más estridente y épico en la línea de su anterior álbum.
“Victimas del cielo” tiene un interesante y moderno trabajo de guitarras, las bases procesadas y Daffunchio carga la canción de melancolía con una letra existencialista. “Era” arranca con un bajo juguetón de Gabriela Martínez, con el apoyo de Jove hasta que con su voz Daffunchio le da paso a las guitarras que se ubican en un segundo plano, ya que la melodía la lleva encima la bajista. Martínez se viste de Flea y la canción recuerda a esos temas de los Red Hot Chilli Peppers compuestos por Frusciante inspirados en los Beach Boys, Brian Wilson y bandas de la new wave californiana.
La estirpe pelotera New wave aparece en “Como una estrella” con las guitarras y la base desgranando sonoridades energéticas, combativas, que empujan para arriba que acompañan una letra optimista de Daffunchio.
“Nada es real” lo tiene a Schachtel jugando con un theremin sintetizado, mientras suenan un par de acústicas que arman una hermosa canción nocturna en medio tempo, con un buen trabajo de la base y un airecito romántico.
“Hasta el fondo del río” es de esos temas en los que las Pelotas invitan a su publico a saltar, con una base programa, las guitarras algo funky armando el tejido de una red que cuando llega el estribillo te impulsa hacia arriba, a saltar.
“El amor hace falta” tiene un comienzo crudo guitarrero con buenos riffs, la base marcando machacante, Daffunchio se enoja ante la falta de amor, las carencias afectivas y la poca expresividad sentimental.
La canción que da el nombre al disco “Brindando por nada” tiene un comienzo dramático, con las guitarras generando climas acompañando por los teclados, mientras la base ejecuta una balada desértica, nocturna que lleva a un paisaje volcánico similar al que lustra su pagina en el booklet. En el medio Sussman mete un solo que simula un cielo cargado de electricidad, de rayos y truenos.
Las guitarras van al frente, la batería avisa de un funky crudo al igual que el bajo hasta que la voz de Daffunchio se carga de enojo en una letra en la que el existencialismo se mezcla con el compromiso social y Las Pelotas vuelven a cargar contra dirigentes políticos e ídolos mentirosos, al punto tal que las guitarras meten solos enojados, hirientes.
Las guitarras siguen enojadas y protagonistas en “se puede romper” donde las Pelotas lanzan una furia ordenada, cruda, con la base ajustada, gorda y poderosa y con un Daffunchio levantando la voz para dejar en manifiesto su enojo y que quede clara la postura de una banda emblema de la escena rock argentina.
Este nuevo álbum cierra con un trabajo 50 y 50 entre Daffunchio y Schachtel en una triste balada, con el tecladista utiliza pianos y toda la gama sonora de sus sintetizadores, mientras de fondo suena una guitarra climática que simula el azote del viento. Mientras que Daffunchio se desgarra con tristeza y emoción en la letra.


ARIEL PRAT, “NO SÓLO MURGA”
Este disco viene a hacer un poco de justicia con un artista coherente que viene batallando desde hace al menos dos décadas para llevar al público masivo su propuesta de rescatar la canción, la poesía y la rítmica afroamericana, en gran parte de su carrera con anclaje en la murga porteña.
Y el primer acto de justicia es que se trata de un disco en vivo, condición que suele elevar la calidad de las interpretaciones de Prat dado que sus presentaciones suelen, como ocurre con otros artistas más y menos populares que él, convertirse en una celebración, una comunión de sentimientos coronada por mucha y buena música.
Este cantautor argentino que vivió varios años en España –con algunas experiencias artísticas también en París- parece haber encontrado en esta placa, después de ocho de estudio, un interesante equilibrio en el repertorio y los aportes propios y de los invitados como para plasmar en los 16 tracks un panorama variado que no deja de lado aquella preferencia por la rítmica negra, pero que se completa con diversos tonos y colores musicales.
Es así que llegan por primer vez al disco canciones inéditas encabezadas por “Qué ando buscando”, que tiene todo los condimentos para convertirse en hit, junto a otras más intimistas como “Curiosidad y azar”, “Luna de Montmartre” (un poema de Enrique Cadícamo de 1929 al que Prat le puso ritmo de milonga), “Belleza” o “Luna del Pilar”, tema este que integró y dio nombre a un disco que el artista editó sólo en España.
Hay otras novedades interesantes, como una versión enriquecida de “Imágenes paganas”, de Virus; otra con impronta murguera argentina de “Romance para un negro milonguero” de Alfredo Zitarrosa; una vuelta de tuerca bien tanguera para “Rumba y tres saltos” –tema ya clásico de Prat en este caso con un arreglo magnífico de Julián Peralta- y la riqueza que le da el vivo a canciones emblemáticas como “Las pibas de Urquiza” (con la voz aguardentosa del Bersuit Juan Subirá), “Agua y diamante” y “Barrio de murga”, en versión extendida que hasta le da cobijo a uno de los riffs más conocidos de Sumo.
A la base que le dan Hernán Kallis (guitarra), Martín Hernández (armónica) y Alejandro Caravallo (percusión y bombo murguero), se suman –además de los nombrados- Mono Hurtado (contrabajo), María Volonté (voz), Omar Giammarco (guitarra y voz), Marcela Vigide (violín) y Ricardo Nudelman (percusión), entre otros.


VIEJOS KOMODINES, "UN PUTO CUENTO DE HADAS..."
La banda de rock oriunda de Devoto Viejos Komodines lanza su cuarto trabajo discográfico "Un puto cuento de hadas...", que recorre distintos sonidos del rock, recostado sobre la melodía y la balada, y que será presentado oficialmente el sábado 26, a las 19, en el reducto porteño The Roxy Live (Niceto Vega 5542).
Cerca de cumplir las dos décadas de independencia y autogestión en el circuito de la música, el sexteto desembarcó las composiciones de "Un puto cuento de hadas..." por primera vez en estudio Romaphonic.
Entre el puñado de canciones que integran el cuarto álbum del sexteto se destacan "Juguemos en el bosque", tema con un sonido sólido y natural, que inaugura el disco y cuenta con la voz de la cordobesa Lula Bertoldi, de Eruca Sativa, y "Se vienen los monos", que cuenta con Federico Traverso Delfino en percusión.
Otro de los invitados de "Un puto cuento de hadas...", trabajo cuya lírica está inspirada en diferentes situaciones de la vida, es Walter Piancioli, vocalista de Los Tipitos, en "Solicitud de amistad".
Formada en 2007, Viejos Komodines se integra por Javier López Arránz y Facundo Parini (voces y guitarras), Andrés Pietrovito (bajo), José Wilkys (batería), Pablo Siuffi (guitarra) y Diego Wahlers (piano y Hammond).
A fines de 2009 filmaron su primer DVD en vivo en The Roxy Live, en 2010 y 2011 otros dos en el Teatro de Colegiales y Teatro de Flores y llevan editados los CD "Huevo y corazón" (2004), "Tempestad" (2008) y "Pánico en el baño de mujeres" (2012).


JAVIER SYD, “RADIOACTIVO”
Primer disco de este solista platense, que se puso en manos del notable Tito Fargo para que le produjera el disco que recorre un abanico de canciones modernas, con una fuerte impronta guitarrística, que va del rock alternativo al dark y al noise.
El ex integrante de las bandas platenses Los Infantes de Carrión y Suddaca Blood, reunió un equipo notable ya que Daniel Castro –ex Fricción, Skay, Richard Coleman y Vicentico- se hizo cargo del bajo, Daniel Ávila de la batería y Fargo lo acompaño en guitarras y teclados.
En las dos primeras canciones “Antes” y “Noctambulo”, Syd elige un sonido rockero con guitarras bien al frente, marcando riffs pero además sumando un arco sonoro más arriesgado, mientras que la las letras van de una noche romántico al hedonismo del solitario.
“Alas de papel” es un medio tempo con un gran trabajo de las guitarras y sus efectos que a partir del minuto y medio gana en fuerza, se pone más riffera y angustiante. En “Metamorfosis”, Syd juega como un trapecista sobre la cuerda floja de la ambigüedad, mientras las guitarras arman un riff bien glam rock al estilo T. Rex.
“Al abismo” tiene un arranque trepidante con un Groove que va creciendo y la torna más bailable y marchosa. El trabajo de las guitarras en “Viajero” trae un aire a rock americano gracias, mientras que “Fuego” es más sónica.

fuente: telam.com.ar

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