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lunes, 3 de noviembre de 2014

TEATRO Brillante apertura del Argentino de Artes Escénicas 2014 en Santa Fe Anton Chéjov y William Shakespeare estuvieron en la noche del sábado, cada uno a su manera y muy festejados, en la primera jornada del Argentino de Artes Escénicas, un acontecimiento organizado por la Universidad Nacional del Litoral en la ciudad de Santa Fe, que albergará numerosas obras de teatro y danza hasta el sábado 8.

La cordobesa "Las tres hermanas", con versión y dirección de David Piccotto, extrema los recursos formales para traer al escenario la famosa "no historia" de aquellas hermanas y un hermano que en 1901, luego de la muerte de la madre, soñaban con huir de un paraje rural y establecerse en Moscú, la gran ciudad.

Por allí discurren los sueños y las frustraciones del trío femenino acompañado por un par de personajes masculinos -se han eliminado varios secundarios- y la trama chejoviana echa a andar, aunque con recursos que el puestista original Konstantín Stanislavski no hubiera imaginado.

Como no se trata de hacer arqueología sino todo lo contrario, el director Piccotto se vale de distintos artificios como el de desarrollar la acción detrás de un velo blanco que funciona como pantalla de cine y que de algún modo establece una verdadera cuarta pared desde la cual los intérpretes son observados pero parecen no ver al espectador.

Así, cada uno de los cuatro actos de la pieza tiene un planteo formal diferente: el primero está jugado a la manera del cine mudo, con movimientos mecánicos, expresiones extremas y los consabidos intertítulos, lo que produce sorpresa y extrañamiento.

En el segundo ya aparece la voz pero los intérpretes miman un "playback" evidente y con voluntarias fallas de sincronismo, en el tercero hablan en varios idiomas macarrónicos y con subtítulos, lo cual despierta una hilaridad inevitable, y en el cuarto se remedan notorias secuencias del cine, sobre todo el musical.

Alguien podría preguntarse: "Pero Chéjov, ¿está?", y podría responderse: "A veces está, en otras se ausenta". Lo mismo pasa con Shakespeare en la obra sobre "Ricardo III", pero esos son los riesgos de toda actualización de esta clase de textos.

"Las tres hermanas" se dirige vertiginosamente al humor e incluso al sarcasmo, pero en el fondo pervive aquella melancolía esencial del ruso, incluso su poesía, sobre todo porque el director supo rodearse de un elenco altamente competente que integran Estefanía Moyano, Analía Juan, Julieta Daga, Diego Hass, Nelson Balmaceda y Luciana Sgró Ruata.

A la magia del espectáculo contribuyen el sistema de pantalla y los eficaces cortinados móviles de Sgró Ruata, las luces de Lucas Solé, las proyecciones de Belén Castillo, el sonido de Horacio Fierro y la dirección de arte de Ariel Merlo.

Por su parte, el grupo local Comedia Universitaria volvió a brillar con "Ricardo, una farsa", dirigida por Sergio Abbate y obviamente basada en Shakespeare, que representó a la UNL en 2013, se representó durante el año en una sala céntrica, participó en varios festivales y esta vez tuvo, de algún modo, su canto del cisne.

La pieza tiene un formidable quinteto de actores -Raúl Kreig, Rubén Von Der Thüsen, Alicia Galli, Camilo Céspedes y Javier Bonatti- y memora las traiciones y retorcimientos del rey deforme que mata y encarcela a sus familiares para llegar al poder.

Kreig es un perfecto Rey Petiso de mirada perfecta y movimientos certeros que no se pone una joroba a la manera de Laurence Olivier, rodeado de una cáfila de malandrines de sangre azul donde sólo se salva la reina Ana, su esposa a la fuerza después de haber despanzurrado a su propio hermano, Eduardo IV.

Los actores llenan de enseres el escenario vacío, los van usando a medida de sus necesidades y finalmente recogen el desorden, para mientas tanto cambiar papeles, desarrollar personajes episódicos muy disfrutables y jugar a lo que se nota que les gusta.

La cosa está servida con un desparpajo brutal pese a tener obvia raíz en la tragedia de William Shakespeare, con chistes de entrecasa y anacronismos de toda clase, más sorpresivas canciones populares de las que "Balada triste de trompeta" es un ejemplo desternillante.

Por supuesto que el tono es muy jocoso, los intérpretes tienen capacidades obvias para la farsa, aunque finalmente la tragedia asome por debajo de los ropajes, porque la soledad de Enrique ante la muerte es la misma que imaginó el isabelino.  fuente: telam.com.ar

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